El momento que las voces habían estado esperando
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Número 09

Ariadna Real

Ariadna escribe para crear vida y, si no es mucho pedir, para permanecer. Se dedica a diseñar y a imaginar objetos y espacios. Le preocupa la vida en todas sus formas y busca su cuidado. Es amante de todo lo que se hace a manita y bastante soñadora. Busca resignificar las cosas mundanas o, mejor dicho, verlas como son.

Ariela Kostovetzky Nedvedovich

Ariela es una escritora interesada en contar historias que nacen de la experiencia propia. Sus textos exploran las decisiones difíciles, los aprendizajes emocionales y los momentos de cambio que marcan la vida adulta. Escribe desde la reflexión personal, buscando convertir lo vivido en algo que también resuene con los demás.

Ariela Levy Rabey

Soy Ariela Levy Rabey, actualmente curso el 6to semestre de la licenciatura de psicología en la UDLA y 4to semestre en la licenciatura de Educación en la UH. Me encantaría especializarme en terapias de aprendizaje, ya que siempre he querido acompañar a niños a poder desarrollar su máximo potencial y ser un apoyo en el camino. Sin duda, considero que la educación es lo que da posibilidad de que el mundo sea un lugar mejor, que permite el desarrollo del pensamiento crítico que sin duda es vital en nuestra realidad.

Clarisa Hurtado Chaurand

Hola soy Clarisa tengo 22 años, estoy cursando el 8vo semestre de pedagogía y amo la carrera, me da sentido de vida. Me apasiona soñar educaciones otras, y en construir un futuro desde la educación ambiental, socioemocional y siempre crítica. Me gusta defender la vida y sembrar esperanza.

Ernesto Alvarez Santoyo

Me llamo Ernesto, tengo 20 años y estudio Derecho. Durante la prepa encontré la poesía como un gran refugio para mis emociones y una forma de canalizarlas (muy especialmente porque en esa época los sentimiento son muy fuertes e incluso incontrolables). Aquella poesía que encontré fue la de Sor Juana Inés de la Cruz. Textos muy bellos, los cuales no solo me fascina leer por su patente belleza literaria, por su belleza barroca, por todas las figuras que utiliza, sino que me logro encontrar en sus versos, aún cuando fueron escritos hace casi más de 300 años. Hoy escribo primordialmente para mí, para poder adornar mis sentimientos que me hacen sentir a veces como tonto: un poco intentando embellecer lo que para mí es horrible. No espero que nadie se sienta como yo; pero si ese es el caso, ojalá alguien se encuentre en lo que escribí y de algún modo le ayude, como la poesía ajena me ayuda a mí.

Frida S. Cruz Rodríguez

Soy Frida S. Cruz Rodríguez, actualmente tengo 21 años, curso mi 6to semestre de la carrera y soy Portavoz de la Sociedad de Alumnos Paideia en la licenciatura de Pedagogía en la Ibero. Me inspira el hecho de contribuir a las personas desde su propio desarrollo, y la manera más humana de hacerlo es desde la educación. Todxs siempre estamos en proceso constante de aprendizaje y, en un futuro cercano, espero poder seguir aprendiendo mientras enseño con corazón, mente y alma.

Ibeth Campos

Hola, soy Ibeth Campos, tengo 23 años y estoy cursando mi 8vo semestre en la Licenciatura en Educación para la Salud en la Universidad Autónoma del Estado de México. Visualizo la educación como un espacio fundamental para el reconocimiento, la comprensión y la expresión de las emociones. Actualmente desarrollo una investigación centrada en la prevención temprana de la alexitimia en hombres jóvenes, a partir de la alfabetización emocional en la infancia con enfoque en masculinidades. Desde esta perspectiva, sostengo que educar las emociones desde edades tempranas contribuye al bienestar integral, tanto a nivel individual como colectivo.

Número 09

Contenido

Fuera del aula: 

  • ¿Mi hijx es JOTX? (Frida S. Cruz Rodríguez) p.11 
  • Aprender con Magia (Samy Aroesti) p.14 
  • Hambre: vivir con un TCA en secreto (Ariela Kostovetzky Nedvedovich) p.15 

(Re)pensando la pedagogía: 

  • ANMEB y SNTE: descentralización con nombre y apellido. (Marina Sánchez) p.19 
  • Currículum descontextualizado (Nicole Kelleher) p.26 
  • La desigualdad educativa en el Internado Médico Mexicano (Natalie Fraind Frenkel) p.29 
  • El esfuerzo integral que  necesita la Beca Universal Benito Juárez (Jocelyn Vera Flores) p.34 

Expresiones pedagógicas: 

  • ¿Qué es la vida? (Ariadna Real) p.42 
  • 1984 (Michelle Mitrani) p.43 
  • La realidad en clave ficcional. Un análisis social de Los Juegos del hambre (Ariela Levy y Mariana Consuegra) p.48
  • Nocturno (Ernesto Alvarez Santoyo) p.53 

La construcción de lo humano: 

  • Hogar (Ámbar Maya Montes de Oca) p.55 
  • Mirar la raíz: una pedagogía de reconexión afectiva frente a la crisis socioambiental (Clarisa Hurtado Chaurand) p.57 
  • Pedagogía y educación emocional: el primer paso hacia el florecimiento humano (Ibeth Campos) p.60

Carta editorial

(Des)armar la Pedagogía

Toda construcción comienza con una decisión: qué conservar y qué derribar. Antes de levantar muros nuevos, alguien tuvo que mirar los anteriores y preguntarse si todavía servían, si aún sostenían algo, o si solo estaban ahí porque nadie se había detenido a cuestionarlos. La pedagogía no es distinta.

La pedagogía, como la arquitectura, está en constante cambio. Se construye, se refuerza, se transforma. Sin embargo, este no es un proceso lineal: a veces, para darle espacio a nuevas ideas, primero es necesario quitar algunas piezas. Es justo ahí donde estas dos disciplinas comienzan a dialogar.

No es casualidad que compartan el mismo vocabulario. Hablamos de andamios, de cimientos, de bases, de estructuras. Recurrimos a metáforas arquitectónicas para explicar cómo funciona la mente, cómo aprendemos, cómo nos sostenemos. Esto sucede porque, en ambos campos, el resultado es mucho más profundo de lo que se alcanza a ver desde afuera. La persona, al igual que una construcción, necesita estar bien reforzada para enfrentarse a lo nuevo, pero también requiere la flexibilidad de seguir creciendo.

De ahí surge la pregunta central de este número: ¿qué se necesita para cuestionar nuestra propia disciplina? Necesitamos (des)armar la pedagogía. Ir más allá de la fachada. Reconocer que por dentro existen estructuras que nos han formado a lo largo de la vida y que, aunque lleven mucho tiempo en pie, no tienen que permanecer exactamente como están. Se pueden hacer ajustes: agregar balcones, abrir ventanas, trazar nuevas escaleras. Y sí, cuando sea necesario, también es válido demoler para construir algo más estable, más firme, más actual.

Es importante, no obstante, hacer una distinción: deconstruir no es lo mismo que destruir. Cuando hablamos de (des)armar la pedagogía, no nos referimos a derribar con violencia lo que ya existe, sino a desmontar con atención. A revisar cada viga, cada unión que se daba por inamovible. A preguntarnos por qué ciertos contenidos, metodologías y formas de evaluar permanecen intactos, si es porque realmente sostienen algo significativo, o si simplemente se quedaron por costumbre.

Quien lea las siguientes páginas no son respuestas definitivas ni planos terminados. Son herramientas: martillos, niveles, escuadras, y sobre todo, preguntas. Porque (des)armar la pedagogía no es una tarea que se haga una sola vez ni desde un solo lugar. Es una invitación permanente a revisar aquello que damos por firme y atrevernos a construir de nuevo.

 

Daniela Levy y Natalie Fraind

Número 08

“El Eco de un Título No Escrito”

Se dice que cada ser humano que pisa esta tierra
trae consigo una misión, una que ¿se descubre o se
construye en el camino?
¿Nuestra alma viene programada o, de alguna
manera, podemos construir aquello que nos
apasiona, que nos despierta, que nos hace sentir
vivos?
¿Realmente somos seres individuales, o acaso
nuestro crecimiento depende de aquellos que, con
su nobleza, impulsan nuestra alma a brillar, a dar lo
mejor de nosotros, a vivir con amor?
Qué fortuna encontrar a esa persona que
confía, que impulsa, que nutre. Aquella que
tiene la inmensa capacidad de transformar, de
acompañar, de sanar. Si la vida, el destino o
Dios nos pusiera cerca de alguien así, ¿quién
sería?
Existen muchas personas buenas, pero de esas
especiales, de esas que dejan huella, hay pocas. Son
como un arcoíris en medio de la tormenta: no
aparecen tan seguido, pero cuando lo hacen, llenan el
cielo de color y esperanza.
Si todos tuviéramos la dicha de
cruzarnos con una de esas almas
luminosas que van por la vida
esparciendo amor, confianza y luz,
entonces, ¿seríamos capaces de
cumplir nuestros sueños, de creer en
nosotros mismos, de vivir con esperanza
y fe? Estoy completamente convencida
de que sí.
Qué privilegio ser esa
persona que ve en los
demás un mundo lleno de
posibilidades, un jardín
que necesita ser regado
con paciencia, amor y
conocimiento

Ir por ahí descubriendo
almas chicas, medianas,
grandes, de todos los colores,
todas las creencias, todos los
triunfos, todos los fracasos,
todas las historias, y poder
transformarlas, es un regalo
maravilloso que no todos
reciben.
Es un regalo único, fácil de perder y
difícil de tomar. ¿Acaso hay
valientes que se atrevan a recibirlo?
En un mundo como el nuestro,
donde es más fácil cumplir,
ordenar y correr, cada vez son
menos los que luchan, inspiran y
crean posibilidades luminosas
con cada palabra, cada
sonrisa, cada instante.
Pero, ¿quién es ese valiente que, con
esfuerzo, pasión y compromiso, puede
lograr tanto? ¿Será acaso un ser divino,
alguien que no podemos ver?
¿Serán personas de carne y hueso? ¿Personas que,
pese al cansancio y las dificultades, eligen ver con
amor, con paciencia, con fe? Son aquellos que no solo
cumplen con su labor, sino que la viven con entrega.
Para algunos, son parte de la rutina diaria. Para otros,
son la razón por la que nunca dejaron de creer en sí
mismos.
Para mí, ese ser lleva mil nombres: maestr@, profesor@, docente,
pedagog@, tutor@, guí@, mentor. Y no hablo solo de quienes
tienen esa formación, sino de aquellos que han
hecho de la enseñanza su forma de vida; quienes
educan con amor, enseñan con el alma, luchan con
entrega y creen en sus alumnos, incluso cuando ellos
mismos, dudan.
Encontrarse con uno de esos es una de las experiencias
más hermosas que la vida puede regalar. Porque su labor
no termina en un aula, ni en una lección; su enseñanza se
queda en el alma, iluminando caminos que ni ellos
mismos pueden imaginar.
Anhelo darle un título a este texto que encapsule el
inmenso poder de su propósito, pero ninguna palabra me
es suficiente para alcanzar la profundidad de su misión.
Por eso, te invito a ti, lector valiente, a que le pongas el
título que más te resuene, ya que para mí es imposible
encontrar uno que logre transmitir su grandeza.

“Colorín, colorado, este cuento no se ha acabado” : La magia del arte y de la narración para la construcción de paz.

Como pedagoga siempre he creído que la educación es un proceso mágico que puede transformar vidas y cambiar el mundo. Mi experiencia como maestra comenzó en una escuela de arte, en donde aprendí que la creatividad y la imaginación son herramientas fundamentales para fomentar el desarrollo integral de los niños.

Recuerdo y atesoro aquellos momentos especiales, cuando los niños se sentaban en círculo y yo comenzaba a contarles cuentos durante la sección “Story telling”. Cada cuento era diferente y especial; mientras leía, podía ver sus ojos brillar con emoción y curiosidad. Escuchar sus risas y comentarios me hacía sentir que estaba haciendo algo verdaderamente especial.

Mi pasión por la educación y el arte me llevó a explorar la importancia de la lectura y la creatividad en el desarrollo de los niños. Me di cuenta de que la lectura no solo es una herramienta que potencia la adquisición de conocimientos, sino que también es una forma de viajar a nuevos mundos, de explorar diferentes culturas, de desarrollar empatía y de comprender a los demás.

Al escuchar cuentos, los niños pueden desarrollar su capacidad para comprender diferentes perspectivas, adoptar nociones de otredad y alteridad, y fortalecer su habilidad para resolver conflictos de manera pacífica.

Me llena el corazón pensar que al contarles cuentos, les estoy dando herramientas para navegar por la vida de manera más sabia y compasiva. Además de los cuentos, el arte es otra forma en que los niños pueden expresar sus emociones y pensamientos de manera única y personal. Cuando trabajan juntos en proyectos de arte, crean relaciones saludables y respetuosas.

Me encanta ver cómo pueden crear obras que reflejan su personalidad y su visión del mundo, y que al mismo tiempo expresan sus sentimientos y emociones de manera auténtica.

Desde que egresé de la universidad y comencé mi vida como pedagoga en el campo laboral, me esfuerzo por crear un ambiente en donde el aprendizaje sea seguro, inclusivo y estimulante para todos los niños y niñas.

Continuaré compartiendo estas herramientas para hacer de ellos seres humanos creativos y empáticos, capaces de construir un futuro más brillante y pacífico, ahora que el mundo lo necesita más que nunca. Me siento afortunada de poder hacer este trabajo y de seguir estudiando para la construcción de paz, que sin duda me ha hecho reflexionar sobre cómo puedo utilizar mi pasión por la educación para hacer una diferencia en la vida de los niños y en la sociedad en general.

En conclusión, queridos y futuros pedagogos y pedagogas: a medida que nos preparamos para embarcar el noble camino de la pedagogía, es importante recordar que nuestra labor va más allá de transmitir conocimientos y habilidades.

Tenemos el poder de moldear la mente y el corazón de las futuras generaciones, y de influir en la forma en que verán y se relacionarán con el mundo.

No se olviden de la creatividad y la imaginación; no se limiten a enseñar contenidos y habilidades. Ya sea a través del arte, la música, la literatura o cualquier otra forma de expresión, busquen siempre la manera de crear ambientes seguros. Y lo más importante: no olviden que la pedagogía es un proceso de aprendizaje continuo, en donde siempre hay espacio para crecer y mejorar.

Número 08

Contenido

AI art, ¿es arte?

El cuerpo como aula: Reflexiones pedagógicas desde la poesía mística y erótica.

IA Generativa: ¿quién saca más ventaja, el estudian- te o el docente?

¿Selección en la Educación?

La educación como derecho fundamental para el desarrollo de los niños y niñas.

Trabajo de investigación documental: “El cine como reforzador de las expectativas amorosas y los estereotipos de género”

El Aula Ideal

El error como motor del aprendizaje y la creatividad

El papel de la motivación en el aprendizaje

Documental: El sembrador

Recibiendo migajas de amor: Surgimiento e impacto actual del amor cortés

Los pasatiempos como parte importante de mi vida y de mi crecimiento personal

Carta de Comité

Pedagogía en Transformación

Pedagogía en todas partes al mismo tiempo no solo hace referencia a una gran película (que recomendamos ver si es que aún no lo han hecho); si no que también simboliza la diversidad de contenidos que hay en este número: podemos encontrar contenidos desde películas, libros, documentales, e, incluso, la gran revolución tecnológica que es la inteligencia artificial.

Este número representa una pedagogía que se presenta a sí misma, enseñándonos fuera del aula, lejos de contenidos académicos. Nos habla de amores, sentires, dudas, políticas y reflexiones personales que competen a cada persona que tenga ganas de aprender.

Se comprende una pedagogía fuera de clases y de necesidades académicas, dentro de las realidades de todes; dudas que si bien no todes tendrían en primera instancia, terminarán preguntándose al leer este número.

Sabemos que las realidades digitales forman gran parte de nuestros futuros, académica, laboral y socialmente hablando, por lo cual es importante considerar todos estos aspectos para saber: ¿qué cambia en nuestra realidad actual?, ¿Qué ha cambiado sobre lo que se solía vivir? y ¿Qué es lo que nos depara el futuro?

Pedagogía en todas partes al mismo tiempo es un número especial en este sentido; refleja los principios fundamentales de adaptación, cambio, enseñanza aprendizaje. Nos permite como ver múltiples agentes conciben sus aprendizajes mediante diferentes medios, demostrándonos que la pedagogía no solo es estar en clases, si no que va a mundos donde “cada descubrimiento es solo un recordatorio de que aún no lo sabemos todo” (Scheinert & Kwan, 2022)

Frida S. Cruz Rodríguez,
Miembro del comité editorial.

¿La continuidad o la mejora de la Nueva Escuela Mexicana?

¡Hola! Soy Alejandra Luna y estoy muy feliz de acompañar su proceso de formación ahora como coordinadora de la Licenciatura en Pedagogía. Esta maravillosa carrera que nos da la oportunidad de transformar el mundo con la fuerza de la curiosidad por aprender a nuestro favor. Fui una niña afortunada, la cuarta de cuatro hijas, el último intento de mi Pa por tener el “hombrecito”… la primera travesura de mi existencia. Eso determinó siempre una considerable diferencia de edad con mis hermanas, no cabía en sus juegos y tampoco en sus pláticas, pero me encantaba sentarme a ver cómo hacían sus tareas. La que me llevaba menos años, cuatro, se compadeció de mí y me enseñó a leer antes de que entrara a la escuela. Mi mamá le compró gises, un pizarrón, sellitos y, ¡claro! mis otras dos hermanas se encantaron con la idea, entonces comenzaron a enseñarme a sumar, restar; se divertían mucho haciéndome juegos de cálculo mental, haciéndome repetir las capitales de los países, entre muchas otras cosas que se les ocurrían.

El gran problema fue la escuela. Me aburría un montón. Cuando un maestro de segundo de primaria nos estaba enseñando a restar y nos dijo que 2 menos 5 “no se podía”, no me contuve más y le dije muy molesta que sí se podía, que era menos tres. Sí, fue un problema la escuela. El profe me agarró tirria, tanta que acabaron cambiándome de colegio, a uno con muy buena reputación de por el rumbo, pero no hubo mayor diferencia. Acabé por regresar a la primera, y ahí, en sexto, la maestra Guille nos abrió una biblioteca, un librero de metal en su salón. Si acabábamos pronto el trabajo, podíamos tomar un libro y, si nos gustaba, nos dejaba llevárnoslo a casa. Fue la maestra que me cambió la vida… la primera, porque puedo dar las gracias de haber tenido varios docentes significativos.

En ese trayecto, me encontré con personas a quienes pude enseñar también a leer y escribir, a sumar y restar, a comprender lo que no entendían en clase, a descubrir las formas en que aprendían mejor. La emoción que me llenaba en esos momentos me siguió llenando ya en mi vida profesional, con adultos, con ejecutivos, con estudiantes de preparatoria, de primaria, chiquitos de preescolar y, sí, hasta ahora, con mis grupos de licenciatura y posgrado.

No hice la licenciatura en pedagogía, no me enteré de que existía. Mi licenciatura la hice en letras, mi otro amor. El discurrir de la conciencia de Virginia Woolf, la acidez sarcástica de Byron, la pasión de Hawthorne y de Tomas Hardy; los dramas de Shakespeare, la sutileza de Emily Dickinson, son parte de mí misma. En la facultad me encontré a otro de mis grandes maestros, Mr. Colin White. Él, pipa en mano, nos miraba con sus ojos profundos, esbozaba una sonrisa y nos decía en su perfecto inglés escocés: “terminar una licenciatura sirve para darse cuenta de todo lo que uno no sabe”. Pensábamos sus estudiantes que era una cosa más filosófica que real, pero sí, era real. Lo ineludible del aprendizaje a lo largo de la vida era lo que nos estaba avizorando.

“Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza.”

Mi servicio social lo hice en la coordinación de la carrera, en plena reestructuración del plan de estudios. Aprendí a hacer fundamentaciones curriculares, la importancia de elegir la palabra correcta de la taxonomía de Bloom, mis compañeros me nombraron representante estudiantil en el proceso, tenía que darles cuenta periódicamente de cómo iba el nuevo programa, explicarles las razones, escucharlos y regresar con el cuerpo académico a exponer sus inquietudes. No me di cuenta, pero estaba aprendiendo los pininos de la gestión educativa. Poco antes de titularme, ya terminado servicio social, tesis y demás requisitos, estalló la huelga y duró un año. Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza. En ese momento entré a trabajar en una empresa como docente de inglés, donde con el tiempo también acabé en el área de gestión.

Seguí mi andar por distintas escuelas y niveles educativos. De la mano de mis estudiantes que enfrentaban problemas de aprendizaje o que vivían con necesidades especiales. Conocí innumerables especialistas y todo tipo de diagnósticos: TDAH, TOD, ansiedad, depresión, trastornos endocrinológicos y neurológicos, entre otros. Ellos me empujaron al estudio autodidacta del neurodesarrollo, la didáctica, la pedagogía, la psicología, entre muchas otras. Pero, cuando les daba recomendaciones a sus padres –sobre su aprendizaje, por supuesto, no de salud–, venían de “la miss”, y no las aplicaban sino hasta meses
después que algún especialista, me decían, se los había sugerido.

Fue así como llegué a la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación (MIDE) de la Ibero y después, una de mis travesuras más recientes, al Doctorado en Educación. En mi estancia aquí, ya por ocho años, me he convencido más de la importancia que tienen en la vida de una persona esas grandes figuras docentes. Mi directora de tesis y mentora también transformó mi existencia. Yo no pretendo ser una roca en la vida de nadie, pero sí uno de los granitos que le
integran. Sé que la educación es una de las vías más significativas para lograrlo, porque no soy pedagoga de formación, pero sí de corazón.

Número 07

Carta Editorial

Pedagogía en Transformación

Para este número contamos con la colaboración de muchos especialistas y apasionados en la educación. A través de anécdotas e investigaciones, nuestros autores lograron transmitir la importancia de la educación, tanto en sus vidas diarias como en la sociedad. Pedagogía en transformación es simplemente un símbolo de lo que nuestras voces buscan transmitir, pues somos fieles creyentes de que la educación es un proceso en constante cambio que busca evolucionar junto con nosotros. A lo largo de nuestro séptimo número, podrás encontrar textos que comunican nuestras preocupaciones, sentires y propuestas con respecto a la educación, dentro y fuera del aula.

Creemos que en este mundo cambiante, el involucramiento de cada una de las personas es muy valioso, y debemos aprender a ver nuestros alrededores desde visiones distintas. Cada uno de nosotros tiene algo que aportarle al mundo, pues nuestros aprendizajes continúan cambiando nuestros esquemas y nos brindan herramientas para seguir respondiendo a los desafíos que se nos enfrentan. Es por esto que te invitamos, lector, a que reflexiones acerca de cómo ves la evolución de la educación, qué te gustaría cambiar de tu realidad. Esperemos que nuestras ideas te logren acercar más a esta respuesta y que te abran la mirada acerca de cómo nosotres vemos al mundo.

Constanza Morgado Rebollar

DIRECTORA EDITORIAL

Número 06

Carta Editorial

Pedagogía en el Corazón

En este número de la revista tuvimos la fortuna de poder escuchar las voces de personas que vienen de campos muy variados, y sin excepción alguna, todos y cada uno de ellos lograron transmitirnos su pasión por lo que les interesa. Desde cómo las películas que veíamos cuando éramos chiquitos, hasta todo lo que se nos enseña dentro y fuera del aula hoy, como adultos, nos forma como personas. Para este número, buscamos fomentar la multidisciplinariedad, así como, la colaboración con estudiantes de otras universidades y de otros grados. Las reflexiones y exposiciones que encontrarás dentro de este número tan especial no fueron estrictamente escritas por pedagogos, lo cual enriquece el resultado que logramos recopilar al final.

Con esta antología de relatos e investigaciones, podrás aprender de las pasiones de cada uno de los autores, y de cómo, desde su área, se han permitido ver el mundo y ver cómo los estímulos a los que están expuestos han impactado tanto en su desarrollo como en el de los demás. Los textos están escritos desde el rincón más apasionante de todos los autores, y a pesar de que no todos son pedagogos ni por título ni por estudio, podemos decir con certeza que después de la historia que nos lograron contar, todos llevan la pedagogía en el corazón.

Por esto, te invitamos a que te sumerjas en cada uno de sus relatos, que saborees todas las palabras, y que los uses como inspiración para reflexionar si tú también llevas la pedagogía en el corazón.

Constanza Morgado Rebollar

DIRECTORA EDITORIAL

Número 05

Carta Editorial

La enseñanza es un arte

A través de la creación y edición de este número nos dimos cuenta de que muchos de los textos abordan temas sobre la enseñanza del arte pero también del arte de la pedagogía. Esto nos hizo pensar dentro del equipo que la educación no solamente es un medio para enseñar acerca del arte, sino que es un arte en sí misma que requiere del uso de la creatividad y diversas técnicas para poder generar experiencias y espacios de enseñanza-aprendizaje realmente atractivos y significativos para los educandos. Al ser un arte, la enseñanza y la pedagogía se entienden y se llevan a cabo de manera única por cada profesional de la educación, lo que hace de esta revista tan especial; juntxs podemos explorar y conocer la manera en la que todxs lxs miembros de la comunidad realizan sus obras de arte y las materializan a través de la pedagogía.

También encontramos que se expusieron varias de las maneras en las que percibimos que la educación enriquece la vida de las personas; por ejemplo, se ve cómo el deporte ayuda al crecimiento y desarrollo emocional, y el modo en que la exploración de las artes ayuda a sensibilizar a las comunidades. Igualmente, se expresa la forma en que la educación ha impactado a nuestra comunidad y nos ha ayudado a crecer integralmente, desde nuestra formación como pedagogxs hasta en la vida de aquellos que ya se encargan de transformar y enriquecer la vida de lxs demás.

El arte de la enseñanza y el proceso enriquecedor que éste conlleva en lasvidas de las personas que son atravesadas por él, requiere de diversos espacios y estrategias para materializarse. A lo largo de este conjunto de textos vemos ejemplos desde los museos, la educación física, la enseñanza de las artes, el yoga, etc., que nos muestran que la educación es capaz de trascender las cuatro paredes de las aulas y volverse algo mucho más complejo y hermoso.

En este número tuvimos la fortuna de contar con la colaboración, no sólo de pedagogxs de la IBERO, sino también de profesionistas de otras partes; queremos agradecer a todxs aquellxs que compartieron sus experiencias y que iluminaron este quinto número desde sus áreas de expertise; sin duda lograron construir un espacio en donde podremos llegar a conocerlxs más y aprender de sus intereses y experiencias.

Constanza Morgado Rebollar y Lucía Rodríguez Rodríguez