Contenido
Fuera del aula:
- ¿Mi hijx es JOTX? (Frida S. Cruz Rodríguez) p.11
- Aprender con Magia (Samy Aroesti) p.14
- Hambre: vivir con un TCA en secreto (Ariela Kostovetzky Nedvedovich) p.15
(Re)pensando la pedagogía:
- ANMEB y SNTE: descentralización con nombre y apellido. (Marina Sánchez) p.19
- Currículum descontextualizado (Nicole Kelleher) p.26
- La desigualdad educativa en el Internado Médico Mexicano (Natalie Fraind Frenkel) p.29
- El esfuerzo integral que necesita la Beca Universal Benito Juárez (Jocelyn Vera Flores) p.34
Expresiones pedagógicas:
- ¿Qué es la vida? (Ariadna Real) p.42
- 1984 (Michelle Mitrani) p.43
- La realidad en clave ficcional. Un análisis social de Los Juegos del hambre (Ariela Levy y Mariana Consuegra) p.48
- Nocturno (Ernesto Alvarez Santoyo) p.53
La construcción de lo humano:
- Hogar (Ámbar Maya Montes de Oca) p.55
- Mirar la raíz: una pedagogía de reconexión afectiva frente a la crisis socioambiental (Clarisa Hurtado Chaurand) p.57
- Pedagogía y educación emocional: el primer paso hacia el florecimiento humano (Ibeth Campos) p.60
Carta editorial
(Des)armar la Pedagogía
Toda construcción comienza con una decisión: qué conservar y qué derribar. Antes de levantar muros nuevos, alguien tuvo que mirar los anteriores y preguntarse si todavía servían, si aún sostenían algo, o si solo estaban ahí porque nadie se había detenido a cuestionarlos. La pedagogía no es distinta.
La pedagogía, como la arquitectura, está en constante cambio. Se construye, se refuerza, se transforma. Sin embargo, este no es un proceso lineal: a veces, para darle espacio a nuevas ideas, primero es necesario quitar algunas piezas. Es justo ahí donde estas dos disciplinas comienzan a dialogar.
No es casualidad que compartan el mismo vocabulario. Hablamos de andamios, de cimientos, de bases, de estructuras. Recurrimos a metáforas arquitectónicas para explicar cómo funciona la mente, cómo aprendemos, cómo nos sostenemos. Esto sucede porque, en ambos campos, el resultado es mucho más profundo de lo que se alcanza a ver desde afuera. La persona, al igual que una construcción, necesita estar bien reforzada para enfrentarse a lo nuevo, pero también requiere la flexibilidad de seguir creciendo.
De ahí surge la pregunta central de este número: ¿qué se necesita para cuestionar nuestra propia disciplina? Necesitamos (des)armar la pedagogía. Ir más allá de la fachada. Reconocer que por dentro existen estructuras que nos han formado a lo largo de la vida y que, aunque lleven mucho tiempo en pie, no tienen que permanecer exactamente como están. Se pueden hacer ajustes: agregar balcones, abrir ventanas, trazar nuevas escaleras. Y sí, cuando sea necesario, también es válido demoler para construir algo más estable, más firme, más actual.
Es importante, no obstante, hacer una distinción: deconstruir no es lo mismo que destruir. Cuando hablamos de (des)armar la pedagogía, no nos referimos a derribar con violencia lo que ya existe, sino a desmontar con atención. A revisar cada viga, cada unión que se daba por inamovible. A preguntarnos por qué ciertos contenidos, metodologías y formas de evaluar permanecen intactos, si es porque realmente sostienen algo significativo, o si simplemente se quedaron por costumbre.
Quien lea las siguientes páginas no son respuestas definitivas ni planos terminados. Son herramientas: martillos, niveles, escuadras, y sobre todo, preguntas. Porque (des)armar la pedagogía no es una tarea que se haga una sola vez ni desde un solo lugar. Es una invitación permanente a revisar aquello que damos por firme y atrevernos a construir de nuevo.
Daniela Levy y Natalie Fraind



