El momento que las voces habían estado esperando
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Número 09

Ariadna Real

Ariadna escribe para crear vida y, si no es mucho pedir, para permanecer. Se dedica a diseñar y a imaginar objetos y espacios. Le preocupa la vida en todas sus formas y busca su cuidado. Es amante de todo lo que se hace a manita y bastante soñadora. Busca resignificar las cosas mundanas o, mejor dicho, verlas como son.

Ariela Kostovetzky Nedvedovich

Ariela es una escritora interesada en contar historias que nacen de la experiencia propia. Sus textos exploran las decisiones difíciles, los aprendizajes emocionales y los momentos de cambio que marcan la vida adulta. Escribe desde la reflexión personal, buscando convertir lo vivido en algo que también resuene con los demás.

Ariela Levy Rabey

Soy Ariela Levy Rabey, actualmente curso el 6to semestre de la licenciatura de psicología en la UDLA y 4to semestre en la licenciatura de Educación en la UH. Me encantaría especializarme en terapias de aprendizaje, ya que siempre he querido acompañar a niños a poder desarrollar su máximo potencial y ser un apoyo en el camino. Sin duda, considero que la educación es lo que da posibilidad de que el mundo sea un lugar mejor, que permite el desarrollo del pensamiento crítico que sin duda es vital en nuestra realidad.

Clarisa Hurtado Chaurand

Hola soy Clarisa tengo 22 años, estoy cursando el 8vo semestre de pedagogía y amo la carrera, me da sentido de vida. Me apasiona soñar educaciones otras, y en construir un futuro desde la educación ambiental, socioemocional y siempre crítica. Me gusta defender la vida y sembrar esperanza.

Ernesto Alvarez Santoyo

Me llamo Ernesto, tengo 20 años y estudio Derecho. Durante la prepa encontré la poesía como un gran refugio para mis emociones y una forma de canalizarlas (muy especialmente porque en esa época los sentimiento son muy fuertes e incluso incontrolables). Aquella poesía que encontré fue la de Sor Juana Inés de la Cruz. Textos muy bellos, los cuales no solo me fascina leer por su patente belleza literaria, por su belleza barroca, por todas las figuras que utiliza, sino que me logro encontrar en sus versos, aún cuando fueron escritos hace casi más de 300 años. Hoy escribo primordialmente para mí, para poder adornar mis sentimientos que me hacen sentir a veces como tonto: un poco intentando embellecer lo que para mí es horrible. No espero que nadie se sienta como yo; pero si ese es el caso, ojalá alguien se encuentre en lo que escribí y de algún modo le ayude, como la poesía ajena me ayuda a mí.

Frida S. Cruz Rodríguez

Soy Frida S. Cruz Rodríguez, actualmente tengo 21 años, curso mi 6to semestre de la carrera y soy Portavoz de la Sociedad de Alumnos Paideia en la licenciatura de Pedagogía en la Ibero. Me inspira el hecho de contribuir a las personas desde su propio desarrollo, y la manera más humana de hacerlo es desde la educación. Todxs siempre estamos en proceso constante de aprendizaje y, en un futuro cercano, espero poder seguir aprendiendo mientras enseño con corazón, mente y alma.

Ibeth Campos

Hola, soy Ibeth Campos, tengo 23 años y estoy cursando mi 8vo semestre en la Licenciatura en Educación para la Salud en la Universidad Autónoma del Estado de México. Visualizo la educación como un espacio fundamental para el reconocimiento, la comprensión y la expresión de las emociones. Actualmente desarrollo una investigación centrada en la prevención temprana de la alexitimia en hombres jóvenes, a partir de la alfabetización emocional en la infancia con enfoque en masculinidades. Desde esta perspectiva, sostengo que educar las emociones desde edades tempranas contribuye al bienestar integral, tanto a nivel individual como colectivo.

Número 09

Contenido

Fuera del aula: 

  • ¿Mi hijx es JOTX? (Frida S. Cruz Rodríguez) p.11 
  • Aprender con Magia (Samy Aroesti) p.14 
  • Hambre: vivir con un TCA en secreto (Ariela Kostovetzky Nedvedovich) p.15 

(Re)pensando la pedagogía: 

  • ANMEB y SNTE: descentralización con nombre y apellido. (Marina Sánchez) p.19 
  • Currículum descontextualizado (Nicole Kelleher) p.26 
  • La desigualdad educativa en el Internado Médico Mexicano (Natalie Fraind Frenkel) p.29 
  • El esfuerzo integral que  necesita la Beca Universal Benito Juárez (Jocelyn Vera Flores) p.34 

Expresiones pedagógicas: 

  • ¿Qué es la vida? (Ariadna Real) p.42 
  • 1984 (Michelle Mitrani) p.43 
  • La realidad en clave ficcional. Un análisis social de Los Juegos del hambre (Ariela Levy y Mariana Consuegra) p.48
  • Nocturno (Ernesto Alvarez Santoyo) p.53 

La construcción de lo humano: 

  • Hogar (Ámbar Maya Montes de Oca) p.55 
  • Mirar la raíz: una pedagogía de reconexión afectiva frente a la crisis socioambiental (Clarisa Hurtado Chaurand) p.57 
  • Pedagogía y educación emocional: el primer paso hacia el florecimiento humano (Ibeth Campos) p.60

Carta editorial

(Des)armar la Pedagogía

Toda construcción comienza con una decisión: qué conservar y qué derribar. Antes de levantar muros nuevos, alguien tuvo que mirar los anteriores y preguntarse si todavía servían, si aún sostenían algo, o si solo estaban ahí porque nadie se había detenido a cuestionarlos. La pedagogía no es distinta.

La pedagogía, como la arquitectura, está en constante cambio. Se construye, se refuerza, se transforma. Sin embargo, este no es un proceso lineal: a veces, para darle espacio a nuevas ideas, primero es necesario quitar algunas piezas. Es justo ahí donde estas dos disciplinas comienzan a dialogar.

No es casualidad que compartan el mismo vocabulario. Hablamos de andamios, de cimientos, de bases, de estructuras. Recurrimos a metáforas arquitectónicas para explicar cómo funciona la mente, cómo aprendemos, cómo nos sostenemos. Esto sucede porque, en ambos campos, el resultado es mucho más profundo de lo que se alcanza a ver desde afuera. La persona, al igual que una construcción, necesita estar bien reforzada para enfrentarse a lo nuevo, pero también requiere la flexibilidad de seguir creciendo.

De ahí surge la pregunta central de este número: ¿qué se necesita para cuestionar nuestra propia disciplina? Necesitamos (des)armar la pedagogía. Ir más allá de la fachada. Reconocer que por dentro existen estructuras que nos han formado a lo largo de la vida y que, aunque lleven mucho tiempo en pie, no tienen que permanecer exactamente como están. Se pueden hacer ajustes: agregar balcones, abrir ventanas, trazar nuevas escaleras. Y sí, cuando sea necesario, también es válido demoler para construir algo más estable, más firme, más actual.

Es importante, no obstante, hacer una distinción: deconstruir no es lo mismo que destruir. Cuando hablamos de (des)armar la pedagogía, no nos referimos a derribar con violencia lo que ya existe, sino a desmontar con atención. A revisar cada viga, cada unión que se daba por inamovible. A preguntarnos por qué ciertos contenidos, metodologías y formas de evaluar permanecen intactos, si es porque realmente sostienen algo significativo, o si simplemente se quedaron por costumbre.

Quien lea las siguientes páginas no son respuestas definitivas ni planos terminados. Son herramientas: martillos, niveles, escuadras, y sobre todo, preguntas. Porque (des)armar la pedagogía no es una tarea que se haga una sola vez ni desde un solo lugar. Es una invitación permanente a revisar aquello que damos por firme y atrevernos a construir de nuevo.

 

Daniela Levy y Natalie Fraind