El momento que las voces habían estado esperando
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¿Cómo llegué al mundo de la educación?

Les quiero compartir que, entre los 14 y 16 años, me replanteaba constantemente aquella decisión vocacional que daba sentido a una misión y razón de ser en el mundo. Por algún motivo, en aquel momento, llegué a un grupo juvenil de co-apoyo en una parroquia cercana a mi domicilio que tenía como propósito acompañar a jóvenes de la comunidad que se encontraban en situación de riesgo. En esta experiencia encontró cabida aquel cuestionamiento constante que afiladamente me hacía preguntarme sobre aquello a lo que tendría que dedicarme y que tenía un peso existencial importante en mi vida.

Es así como, a partir del trato con otros jóvenes, el desarrollo de dinámicas de co-ayuda, los espacios de diálogo experienciales, la coordinación de actividades de apoyo grupal y personal, el servicio y la dimensión espiritual, me hicieron decidir por una opción vocacional que contemplara características que se asemejaran a esta vivencia que de alguna manera satisfacían mi quehacer.

Finalmente, opté por estudiar la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad La Salle México, y después, la Maestría en Administración Educativa en la Universidad De La Salle Bajío. A mi egreso, colaboré como Coordinador de Investigación y Desarrollo en el INAEBA-SEG, del Gobierno de Guanajuato. Impartí docencia en la Universidad De La Salle Bajío para la Escuela de Educación y Desarrollo Humano. Tiempo después, fui director académico de nivel bachillerato, de 2009 a 2017, en el Instituto Tecnológico Lumen Gentium SEP-DGETI.

He dedicado gran parte de mi labor a la formación de docentes de nivel medio superior y superior, en temas de planeación educativa, constructivismo y cognición, evaluación educativa y diseño de reactivos, metodologías activas y Aprendizaje Servicio. De 2018 a la fecha soy académico de tiempo completo en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México; en un inicio, formé parte del Programa de Desarrollo Curricular y actualmente soy el Coordinador del Programa de Desarrollo e Innovación Docente, de la Dirección de Innovación Educativa. Además, imparto docencia en las asignaturas del eje de prácticas de la Licenciatura en Pedagogía en la misma universidad.

Entre mis publicaciones están: Compendio de Buenas prácticas de operación curricular de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. (2019); Capítulo: El Aprendizaje – Servicio como una herramienta metodológica para la pedagogía freireana. (2021). Libro: Actores pedagógicos y el empoderamiento social: un análisis de las prácticas pedagógicas freireanas. Universidad Iberoamericana; Sistematización de las buenas prácticas de operación curricular, de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México. Coautoría.(2021). Realizado para el compendio Best Practices of Higher Education de la IAJU/International Association of Jesuit Universitieshttps://kirchernetwork.org/wp-content/uploads/2021/04/Best-practices-Magazine-1.pdf; Docentes lgbtiq+, una reflexión desde la experiencia y la pedagogía queer. Coautoría. Revista DIDAC 81(enero-junio 2023): 50-59 https://doi.org/10.48102/didac.2023..81_ENE-JUN.121; y, Capítulo: Aprendizaje Servicio en la Nueva Escuela Mexicana. (2023). Libro: Estrategias docentes en diálogo:alternativas para una educación del siglo XXI. McGraw Hill.

 
 

Travesía de una politóloga: Mencuentro con la educación y la docencia

Tengo casi un cuarto de siglo estudiando temas educativos. Mi arribo al apasionante mundo de la educación fue en el año 2000, cuando comencé mis estudios de doctorado, en la Universidad de York, en Inglaterra. Por aquellos años y desde entonces me interesaba mucho entender cómo funcionaban los programas sociales que implementaban los gobiernos y cómo, a partir de la política pública se podían diseñar soluciones que ayudaran a resolver los múltiples problemas que enfrentaba nuestro país, particularmente la pobreza y a enorme desigualdad social que era y sigue palpable a lo largo y ancho de México.

En mi casa siempre se habló de política; el estudio estaba repleto de libros de economía y política, y mis papás leían los periódicos todos los días. Cuando llegó la hora de decidir qué estudiar no me costó mucho trabajo elegir. En quinto de prepa supe que quería estudiar ciencia política. Aprendí un poco de historia, de teoría política y filosofía, de economía, política comparada, estadística, matemáticas, opinión pública y de políticas públicas. De esta última disciplina, llevé tres materias (dos del programa de estudios y una optativa). Mi cabeza se voló con mi profe Molinet. Un año después hice una maestría en políticas públicas, y mi tesis me fue llevando al tema educativo, pues elegí estudiar el programa Oportunidades, que finalmente me acercó, ya en el doctorado, al estudio de las becas como un factor que facilitaba procesos de agencia y empoderamiento entre las adolescentes del medio rural que accedían a ellas.

Al terminar mis estudios de doctorado inició otro periodo de mucho aprendizaje en mi vida, ya más desde el ámbito laboral, para vivir de cerca la evaluación de la política educativa, de la mano de mi mentora Tere Bracho.

Tuve la oportunidad de participar en la evaluación de programas como Escuelas de Calidad, o el Programa Cero Rezago Educativo (un programa para abatir el rezago educativo de adultos que llevaba el Instituto Nacional de Educación de Adultos). Y de ahí comencé una carrera más independiente, coordinando varios proyectos de evaluación, como la Evaluación con enfoque de género del Programa Estancias Infantiles para Madres Trabajadoras, en la que participaron varios colegas, hoy amigos muy queridos. En esos años trabajé para la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (la CEPAL), con Humberto Soto, y participé en un estudio para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), de la mano de Bob Myers.

Mi vida profesional ha sido un mosaico de experiencias. No solo he sido consultora y evaluadora de políticas educativas (también he trabajado el tema de género) con organismos internacionales, gobierno y sociedad civil organizada, sino que he sido tutora y docente en muchos espacios educativos. En gobierno, además, coordiné un equipo fantástico, como directora general de Directrices de política educativa en el hoy extinto Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).

Hace siete años decidí hacer un giro en mi vida de 180 grados. Me vine como académica de tiempo completo a la Universidad Iberoamericana. Desde este espacio sigo haciendo mis análisis de política educativa y vinculo mi docencia con los temas que investigo. Como cuando era estudiante (de maestría y doctorado, que era becaria) me hace profundamente feliz estudiar y dar clases, y que “encima me paguen”. Además, desde el 2019 eché a andar un observatorio de políticas educativas que se llama “Faro Educativo”. Mi equipo lo  conforman estudiantes de la Ibero que realizan su servicio social. Actualmente también coordino la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación que ofrece el Departamento de Educación.

Sin duda, lo que más disfruto en la Ibero es dar clases. En la licenciatura en pedagogía imparto las clases de “Sistemas de información para la educación” -que bien podría llamarse “Sistema educativo mexicano, con estadísticas”-, “Política educativa” y algunas optativas como “Diseño de política educativa” o “Sistemas educativos exitosos”; en la Maestría en políticas públicas, “Política y políticas públicas” y “Análisis de políticas públicas”. También he impartido clases en la licenciatura en Ciencia política, como “Evaluación de programas” y en el Doctorado de estudios críticos de género.

Pienso que a partir de mi docencia puedo compartir un poquito de mi experiencia laboral y de investigación, y contribuir con un granito de arena a encender la chispa de curiosidad e interés por la política y la educación en mis estudiantes. Intento actualizarme siempre. Como mi mamá y mi papá, busco estar al día, leer diario, escuchar noticias, tener distintos puntos de vista, estar informada.

Estoy cierto que, para poder transformar el mundo y tener una postura crítica, hay que informarnos. Hoy las redes sociales nos acercan, pero también nos desinforman. La democracia en nuestro país nos necesita. Necesita a nuestrxs jóvenes. Las y los necesita apasionadxs, comprometidxs, informadxs.

“Entre el mar y las estrellas: Un anhelo alcanzable”

Anhelo nadar más profundo en el mar conocido,

y, a la vez, desbordar los límites de lo que no entiendo al volar.

Pero, ¿cómo avanzar

si solo acarició la superficie del agua?

 

Me asomo a la inmensidad del misterio,

lo percibo, lo anhelo, su distancia se intensifica,

y el deseo crece en el silencio,

mientras una cola de sirena me ata.

 

En la soledad de este intento,

mi única compañía son los pensamientos,

vulnerables y llenos de esperanza,

que reflejan mi búsqueda incesante por alcanzar el mar y las estrellas.

 

Pero no llevan a ningún lugar,

hasta que el canto de esta sirena llegue a oídos de algún capitán

que busque navegar en lo profundo del mar desconocido

y, a su vez, desbordar los límites de lo que entiende al volar.

 

Pero, ¿cómo avanzar

si solo acariciamos la superficie del agua?

El deseo de escucharte es cada vez más intenso;

ven, sirena, a tocar la superficie del mar.

Busco alcanzar el mar y las estrellas,

sin importar si no puedo respirar bajo el agua para llegar hasta ti,

ni que tú no puedas caminar hacia mí.

En la búsqueda de este intento,

mi única compañía son los pensamientos,

llenos de esperanza.

 

¿Cómo avanzar

si solo acariciamos la superficie del agua?

Avanzaremos, tenlo por seguro.

 

Este poema surge como una reflexión sobre el inquietante sentimiento de búsqueda de conocimiento y la interacción entre las limitaciones, barreras y obstáculos en el aprendizaje, tanto propios como ajenos. Mi intención es transmitir
que, aunque compartamos el mismo objetivo, las razones que nos limitan para alcanzarlo pueden ser diferentes.
Sin embargo, en comunidad, podemos apoyarnos mutuamente. Es decir, en la vida, los objetivos se alcanzan en la medida en que adaptamos nuestro quehacer pedagógico a lo que cada persona puede ofrecer y potenciar de sí misma, compartiéndolo con los demás y manteniéndonos unidos por el deseo y la curiosidad de saber, explorar y aprender.

La estética, el poder del arte

El concepto de estética se relaciona en su origen con dos vocablos de origen griego; Aistetiké que indica perceptible y Aistesis que significa sensibilidad u observable por los sentidos. En cualquiera de estas dos definiciones, la idea central tiene que ver con la capacidad de tomar nota de la realidad que nos rodea y específicamente, en relación con una cualidad, a aquellos caracteres naturales o adquiridos que distinguen a las personas, a los seres vivos o a las cosas.

Así, al referirnos al arte, las cualidades estéticas son algunas de las propiedades de las obras que las hacen valiosas por su aspecto exterior o apariencia, así como también, por aquellas características que nos permiten darles un sentido o significado. Esto es, dependiendo de su valoración, considerando algunos criterios determinados, como pueden serlo: la situación del objeto dentro de su contexto histórico y el análisis de lo que expresa (Dewey, 2005).

Existen cuatro tipos de cualidades que deben de estar presentes en una obra para poder realizar una percepción estética:

  • CUALIDADES SENSORIALES
    Son las propiedades del aspecto formal de un objeto que lo hacen agradable a los sentidos. Son los valores sensoriales en su textura, color, tono, es decir en su aspecto formal; la textura de un tejido, los colores de un cuadro, el brillo de una escultura o el timbre de un instrumento musical. No es el objeto físico el que nos deleita, sino su presentación sensorial (Beardsley, 1997).
  • CUALIDADES FORMALES
    Se refieren a la manera como se combinan en un mismo objeto artístico los distintos elementos que lo componen, a la relación que existe entre éstos. Así, en un poema, las palabras en cada una de las frases y cada frase en el conjunto del poema. En una pintura, los contrastes entre las figuras -si las hubiera- y el fondo. En una composición musical la combinación de sonidos y silencios y su desarrollo temporal. Suele decirse que una buena combinación de orden y sorpresa, o de unidad y variedad, son cualidades formales positivas que caracterizan a las buenas obras de arte (Broudy en Diez del Corral, 2005).
  • CUALIDADES VITALES
    Se refieren a las ideas, sentimientos o vivencias que transmite una obra de arte. No se trata de propiedades que puedan localizarse “físicamente” en la obra, sino que son vehiculadas por ella. Es decir, se refieren a lo que nos hacen sentir en su presencia cuando sabemos leer sus formas. Son los valores extraídos de la vida exterior al arte y que nos permiten experimentarlas en la plenitud de nuestra vida emocional (Dewey, 2005).
  • CUALIDADES TÉCNICAS
    Se refieren a la manera en la que ha sido creado el objeto (Broudy en Diez del Corral, 2005)

Es así como la apreciación de las cualidades estéticas de un objeto artístico depende de por lo menos, tres factores: uno, que las cualidades estén presentes en el objeto; dos, que el contemplador sea capaz de reconocerlas y tres, que las cualidades nos asombren, que nos permitan descubrir algo sobre nuestra propia capacidad de conmovernos y se conviertan así, en una manera de explorar las artes más profundas de nuestro paisaje interior.

“Es decir, al vivirlas, actuamos sobre el mundo de la misma manera que el mundo actúa sobre nosotros, transformándonos“

Aquellos momentos en los que transmutamos el simple percibir hacia el percibir sensible John Dewey los denominó “experiencias estéticas” y las definió como aquellos momentos de descubrimiento, ante los cuales se activan las emociones y con ello se abre una relación personal con el mundo; se experimenta la vida de una manera distinta y se subjetiviza la relación con lo que nos rodea.
De acuerdo con él, estas experiencias modifican simultáneamente al entorno y a nosotros mismos. Es decir, al vivirlas, actuamos sobre el mundo de la misma manera que el mundo actúa sobre nosotros, transformándonos; modificando nuestras experiencias pasadas y las futuras; reconstruyendo las experiencias pasadas y definiendo la cualidad de las posteriores (Greene, 2001).
La variedad de estas vivencias se convierte en un medio para desarrollar un pensamiento visual que contribuye a la formación de una estructura mental que nos sirve para categorizar la realidad y aprender de ella. Los procesos cognitivos implicados en el desarrollo del pensamiento visual que se desarrolla al apreciar una obra de arte nos proveen de una visión amplia e interiorizada que, nos permite relacionarnos de manera enriquecida con el entorno y, nos habilita
para poder relacionarla con cualquier otro nuevo descubrimiento.
Es decir, la identificación de las formas, la categorización de las partes, las relaciones y contra posiciones que se establecen entre ellas, e incluso, la percepción totalitaria del objeto, son procesos que contribuyen a la solidificación de conceptos perceptuales que benefician directamente al pensamiento consistente de una persona (Arnheim, 1997).

Esta posibilidad de interiorizar el mundo de manera significativa les concede a las experiencias estéticas un valor pedagógico extraordinario, ya que nos ayudan a diversificar y profundizar en nuestros conocimientos y, nos proporcionan el deseo y la capacidad para cambiar de perspectiva potencializando nuestro desarrollo.
Así, las artes nos ofrecen ver lo que no habíamos advertido y a sentir lo que no habíamos sentido, facilitándonos las condiciones para despertar al mundo que nos rodea y propiciando una manera particular de conocer y de pensar.

Aprender a observar una obra de arte es aprender a pensar, es una manera de cultivar las disposiciones del pensamiento. Cuando logramos sustituir el pensamiento difuso (inteligencia experiencial) ante una obra de arte, por la intención de concretar clara y profundamente las maneras de pensar y mirar el arte (inteligencia reflexiva), desarrollamos “disposiciones” de pensamiento. (Perkins, 1994) Es decir, conductas intelectuales amplias que incluyen habilidades, actitudes, motivaciones, emociones, y otros elementos que determinan nuestra manera de abordar nueva información.

Acerquémonos al arte y tomémonos el tiempo para pensar, observar ampliamente y reflexionar profunda y organizadamente.

 

 

  • Arnheim, R., (1997). Visual Thinking., Berkley and Los Angeles California: University of California Press
  • Beardsley, M. y Hospers, J., (1997). Estética: Historia y Fundamento., Madrid, España: Ediciones Cátedra
  • Dewey, J., (2005). Art as experience: New York, USA: The Penguin Group
  • Dewey J., (2004). Experiencia y educación., Madrid, España: Editorial Biblioteca Nueva
  • Eisner, E., (2014). El Arte de la creación de la mente., Barcelona, España: Paidós
  • Elkins, J., (2003). Visual Studies, A Skeptical Introduction., New York, New York: Routledge
  • Greene, M. (2004) Carpe Diem: The Arts and School Restructuring.,Teachers College, Columbia University.,
    Teachers College Record., Volume 95, number 4, (pp. 494-507), Columbia University
  • Housen, A., (1983). The Eye of the Beholder. Measuring Aesthetic Development, Cambridge, Massachusetts:
    Graduate School of Education, Harvard University.
  • Montenegro Ortiz, C.M., (2014). Arte y experiencia estética: John Dewey. Revista nodo, (17, Vol. 9), 95-105
  • Perkins, David., (1994). The Intelligent Eye. Learning to think by Looking at Art, Nueva York, Nueva York: J. Paul
    Getty Museum

Conoce tu Coordinación

¡Hola! me llamo Manuel y coordino la licenciatura en Pedagogía. Me emociona mucho tener este espacio para conversar con ustedes sobre nuestro propósito común, especialmente en lo que respecta a la labor de la coordinación en nuestra carrera, y en particular el del rofesorado de la licenciatura. Entre todo el equipo de docentes, el objetivo es formar profesionistas capaces de generar ambientes y procesos educativos innovadores, inclusivos y autónomos, favoreciendo el desarrollo personal en diversas etapas de la vida y en variados contextos. Para alcanzar nuestras metas formativas, es clave llevar a cabo un trabajo colegiado donde podamos dialogar, debatir y diseñar estrategias y experiencias educativas pensadas para nuestro estudiantado. Este esfuerzo colaborativo se realiza a través de las Coordinaciones de las Academias, donde les coordinadores aseguran el cumplimiento del plan de estudios y realizan los ajustes que sean necesarios.

Asimismo, enfocamos nuestros esfuerzos en el acompañamiento docente, que implica eguir de cerca la evaluación del desempeño docente y su práctica pedagógica, con el objetivo de elevar la calidad de la enseñanza e identificar posibles áreas de mejora. Es importante comentarles que nos esforzamos por mantener una comunicación efectiva y cercana con el profesorado para garantizar una experiencia educativa distintiva y de calidad. 

No podemos olvidar el acompañamiento estudiantil que es, sin duda, el corazón de nuestra coordinación. Formar parte de esta travesía a través de diálogos, talleres, y momentos educativos tanto formales como informales, es esencial para nosotras. Desde las significativas Jornadas de Pedagogía organizadas por la Sociedad de Estudiantes hasta la acogedora bienvenida a las nuevas generaciones, pasando por talleres educativos o visitas a museos, cadaevento es una pieza clave de nuestra experiencia compartida. La coordinación también está presente en momentos de orientación académica, como las tutorías o la movilidad estudiantil. Personalmente, uno de mis aspectos favoritos es crear experiencias junto a las y los estudiantes, escucharles y apoyarles en la realización de proyectos y eventos que nos permitan interactuar y fortalecer nuestra comunidad. Recuerda que la coordinación también eres tú, y eres parte integral de esta comunidad. Juntes podemos alcanzar nuestros objetivos y metas, superando incluso lo que podemos imaginar. Este es un espacio siempre abierto, donde siempre eres bienvenide.

La enseñanza es un arte

A través de la creación y edición de este número nos dimos cuenta de que muchos de los textos abordan temas sobre la enseñanza del arte pero también del arte de la pedagogía. Esto nos hizo pensar dentro del equipo que la educación no solamente es un medio para enseñar acerca del arte, sino que es un arte en sí misma que requiere del uso de la creatividad y diversas técnicas para poder generar experiencias y espacios de enseñanza-aprendizaje realmente atractivos y significativos para los educandos. Al ser un arte, la enseñanza y la pedagogía se entienden y se llevan a cabo de manera única por cada profesional de la educación, lo que hace de esta revista tan especial; juntxs podemos explorar y conocer la manera en la que todxs lxs miembros de la comunidad realizan sus obras de arte y las materializan a través de la pedagogía. También encontramos que se expusieron varias de las maneras en las que percibimos que la educación enriquece la vida de las personas; por ejemplo, se ve cómo el deporte ayuda al crecimiento y desarrollo emocional, y el modo en que la exploración de las artes ayuda a sensibilizar a las comunidades. Igualmente, se expresa la forma en que la educación ha impactado a nuestra comunidad y nos ha ayudado a crecer integralmente, desde nuestra formación como pedagogxs hasta en la vida de aquellos que ya se encargan de transformar y enriquecer la vida de lxs demás.El arte de la enseñanza y el proceso enriquecedor que éste conlleva en lasvidas de las personas que son atravesadas por él, requiere de diversos espacios y estrategias para materializarse. A lo largo de este conjunto de textos vemos ejemplos desde los museos, la educación física, la enseñanza de las artes, el yoga, etc., que nos muestran que la educación es capaz de trascender las cuatro paredes de las aulas y volverse algo mucho más complejo y hermoso.

En este número tuvimos la fortuna de contar con la colaboración, no sólo de pedagogxs de la IBERO, sino también de profesionistas de otras partes; queremos agradecer a todxs aquellxs que compartieron sus experiencias y que iluminaron este quinto número desde sus áreas de expertise; sin duda lograron construir un espacio en donde podremos llegar a conocerlxs más y aprender de sus intereses y experiencias.

Pedagoga de corazón

¡Hola! Soy Alejandra Luna y estoy muy feliz de acompañar su proceso de formación ahora como coordinadora de la Licenciatura en Pedagogía. Esta maravillosa carrera que nos da la oportunidad de transformar el mundo con la fuerza de la curiosidad por aprender a nuestro favor. Fui una niña afortunada, la cuarta de cuatro hijas, el último intento de mi Pa por tener el “hombrecito”… la primera travesura de mi existencia. Eso determinó siempre una considerable diferencia de edad con mis hermanas, no cabía en sus juegos y tampoco en sus pláticas, pero me encantaba sentarme a ver cómo hacían sus tareas. La que me llevaba menos años, cuatro, se compadeció de mí y me enseñó a leer antes de que entrara a la escuela. Mi mamá le compró gises, un pizarrón, sellitos y, ¡claro! mis otras dos hermanas se encantaron con la idea, entonces comenzaron a enseñarme a sumar, restar; se divertían mucho haciéndome juegos de cálculo mental, haciéndome repetir las capitales de los países, entre muchas otras cosas que se les ocurrían.

El gran problema fue la escuela. Me aburría un montón. Cuando un maestro de segundo de primaria nos estaba enseñando a restar y nos dijo que 2 menos 5 “no se podía”, no me contuve más y le dije muy molesta que sí se podía, que era menos tres. Sí, fue un problema la escuela. El profe me agarró tirria, tanta que acabaron cambiándome de colegio, a uno con muy buena reputación de por el rumbo, pero no hubo mayor diferencia. Acabé por regresar a la primera, y ahí, en sexto, la maestra Guille nos abrió una biblioteca, un librero de metal en su salón. Si acabábamos pronto el trabajo, podíamos tomar un libro y, si nos gustaba, nos dejaba llevárnoslo a casa. Fue la maestra que me cambió la vida… la primera, porque puedo dar las gracias de haber tenido varios docentes significativos.

En ese trayecto, me encontré con personas a quienes pude enseñar también a leer y escribir, a sumar y restar, a comprender lo que no entendían en clase, a descubrir las formas en que aprendían mejor. La emoción que me llenaba en esos momentos me siguió llenando ya en mi vida profesional, con adultos, con ejecutivos, con estudiantes de preparatoria, de primaria, chiquitos de preescolar y, sí, hasta ahora, con mis grupos de licenciatura y posgrado.

No hice la licenciatura en pedagogía, no me enteré de que existía. Mi licenciatura la hice en letras, mi otro amor. El discurrir de la conciencia de Virginia Woolf, la acidez sarcástica de Byron, la pasión de Hawthorne y de Tomas Hardy; los dramas de Shakespeare, la sutileza de Emily Dickinson, son parte de mí misma. En la facultad me encontré a otro de mis grandes maestros, Mr. Colin White. Él, pipa en mano, nos miraba con sus ojos profundos, esbozaba una sonrisa y nos decía en su perfecto inglés escocés: “terminar una licenciatura sirve para darse cuenta de todo lo que uno no sabe”. Pensábamos sus estudiantes que era una cosa más filosófica que real, pero sí, era real. Lo ineludible del aprendizaje a lo largo de la vida era lo que nos estaba avizorando.

“Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza.”

Mi servicio social lo hice en la coordinación de la carrera, en plena reestructuración del plan de estudios. Aprendí a hacer fundamentaciones curriculares, la importancia de elegir la palabra correcta de la taxonomía de Bloom, mis compañeros me nombraron representante estudiantil en el proceso, tenía que darles cuenta periódicamente de cómo iba el nuevo programa, explicarles las razones, escucharlos y regresar con el cuerpo académico a exponer sus inquietudes. No me di cuenta, pero estaba aprendiendo los pininos de la gestión educativa. Poco antes de titularme, ya terminado servicio social, tesis y demás requisitos, estalló la huelga y duró un año. Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza. En ese momento entré a trabajar en una empresa como docente de inglés, donde con el tiempo también acabé en el área de gestión.

Seguí mi andar por distintas escuelas y niveles educativos. De la mano de mis estudiantes que enfrentaban problemas de aprendizaje o que vivían con necesidades especiales. Conocí innumerables especialistas y todo tipo de diagnósticos: TDAH, TOD, ansiedad, depresión, trastornos endocrinológicos y neurológicos, entre otros. Ellos me empujaron al estudio autodidacta del neurodesarrollo, la didáctica, la pedagogía, la psicología, entre muchas otras. Pero, cuando les daba recomendaciones a sus padres –sobre su aprendizaje, por supuesto, no de salud–, venían de “la miss”, y no las aplicaban sino hasta meses
después que algún especialista, me decían, se los había sugerido.

Fue así como llegué a la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación (MIDE) de la Ibero y después, una de mis travesuras más recientes, al Doctorado en Educación. En mi estancia aquí, ya por ocho años, me he convencido más de la importancia que tienen en la vida de una persona esas grandes figuras docentes. Mi directora de tesis y mentora también transformó mi existencia. Yo no pretendo ser una roca en la vida de nadie, pero sí uno de los granitos que le
integran. Sé que la educación es una de las vías más significativas para lograrlo, porque no soy pedagoga de formación, pero sí de corazón.

Número 04

Carta Editorial

La diversidad: una de las más grandes bellezas del aprendizaje.

Siempre he pensado que la pedagogía es un campo sumamente diverso y al entrar a la licenciatura en pedagogía confirmé esta teoría. Me di cuenta de que no solamente la pedagogía tiene diversos campos de estudio y líneas de salida sino que las personas que conforman la comunidad estudiantil son considerablemente distintas ya que tienen opiniones, enfoques y maneras de entender el mundo muy diferentes. Para mi, esta gran diversidad es un punto fundamental para enriquecer nuestro aprendizaje porque nos permite conocer otras maneras de ver y experimentar la vida e integrarlas a nuestra propia manera de entender la educación.

Es por esto que me emociona mucho ver que esta revista es un espacio para expresar y visibilizar la gran diversidad que hay en nuestra comunidad. Al leer cada artículo que conforma esta edición pude ver que existía gran variedad de intereses, de temas y de opiniones.

Para agregar a esta diversidad, en este número participaron estudiantes de otras licenciaturas, aportando puntos de vista sumamente ricos acerca de la educación y la pedagogía. Esto me llena de alegría, ya que nos da la oportunidad de entender la pedagogía, no solamente desde distintas miradas sino también desde distintas disciplinas, brindándonos herramientas para poder resolver los problemas complejos que existen en el mundo actual.

Finalmente, estoy profundamente agradecida con cada una de las personas que formaron parte de este número, con los autores y las autoras que se animaron a compartir con nosotros sus maneras de pensar, con cada uno de los miembros del equipo editorial y con la coordinación que nos apoyaron para poder lograr nuestra meta, poner el cuarto número de la Revista Fuera del Aula en tus manos el día de hoy. Espero que disfrutes mucho esta revista y que te des la oportunidad de crecer como persona y como pedagogx aprendiendo de los demás y de las ideas que todos tenemos para aportar.

LUCÍA RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ 

DIRECTORA EDITORIAL

Número 03

Carta Editorial

¿Alguna vez has tenido miedo? Yo sí

Y creo que no soy el único que lo ha experimentado, posiblemente también tú, al enfrentarte a situaciones que te hagan salir de tu zona de confort, o situaciones que reten tus conocimientos y habilidades, o simplemente con situaciones que representen incertidumbre para ti.

Durante el desarrollo de este tercer número, dentro del equipo editorial pudimos notar que en algunas personas estaba presente este miedo a que su artículo no fuese lo  suficientemente bueno, o no cumplir con lo que se podría esperar, incluso en nosotros como equipo, hubo cierta incertidumbre sobre lo que se podía lograr. Sin embargo, el haber sentido ese pequeño miedo nos impulsó a tomar acción y comenzar a hacer todo lo que estaba en nuestras manos. 

Definitivamente, el aprendizaje más grande que me llevo, después de participar en este proyecto durante tanto tiempo es que lograr un producto como esta revista conlleva muchas horas de trabajo, reuniones, una gran cantidad de correos enviados, revisiones ortográficas y de redacción, y muchas otras cosas más que van surgiendo sobre la marcha.

Y el hecho de que puedas estar hoy aquí, leyendo esta revista, no hubiera sido posible sin el apoyo de nuestro equipo editorial, que entusiasmado puedo decir que está creciendo; y no solo en integrantes del equipo, sino también con nuevas personas escribiendo, ideas frescas, temas novedosos. Será muy gratificante poder ver que el equipo se siga renovando, y la Revista Fuera del Aula tenga continuidad a través del tiempo.

Con todo esto quiero decir que, después de tanto tiempo, ese miedo a que algo no salga como lo planeabas no fue tan grande como la satisfacción de haber logrado este producto final, esta revista, el tercer número de FUERA DEL AULA , ¡que la disfrutes!

CÉSAR GONZÁLEZ
DIRECTOR EDITORIAL

STEAM, la herramienta que está transformando la educación 

STEAM, por sus siglas en inglés significa Ciencia (Science), Tecnología (Technology), Ingeniería (Engineering), Arte (Art)  y Matemáticas (Mathematics), representa una forma emocionante y desafiante de aprender y también de enseñar. Esta estrategia  pedagógica busca unir todas estas áreas para ayudarnos a desarrollar habilidades de alto impacto en la sociedad, esto mientras  adquirimos conocimientos y nos divertimos en el proceso. 

STEAM trata de fomentar la creatividad y el trabajo en  equipo. Nos desafía a resolver problemas reales y a aplicar  lo que aprendemos en proyectos innovadores. En otras  palabras, STEAM nos prepara para enfrentar situaciones  de la vida cotidiana de manera efectiva (Santillán, et al.,  2020). 

Lo mejor de STEAM es que nos muestra cómo estas  disciplinas están conectadas. No son ejes separados, sino  que trabajan juntas en la vida cotidiana. Esto nos ayuda a ser  estudiantes versátiles y a entender mejor cómo funcionan  las cosas en el mundo que nos rodea. En definitiva, STEAM es una forma emocionante de aprender y crecer como  estudiantes y también como docentes al poder adaptar esta  estrategia según el tópico a abordar (Santillán, et al., 2020). 

La metodología STEAM va más allá de la educación escolarizada; se  ha convertido en una forma de ver la manera en la que se implementan  los contenidos en los diversos escenarios de enseñanza/aprendizaje,  se busca impulsar la innovación en múltiples ámbitos de la sociedad. En  un mundo cada vez más influenciado por la tecnología y la necesidad  de innovar, STEAM se ha convertido en una estrategia valiosa para  preparar a las personas, para encarar los retos del hoy y del mañana,  para contribuir al progreso de la sociedad. 

En resumen, STEAM es una estrategia educativa integral que tiene  como objetivo dotar a los estudiantes con conocimientos prácticos para  enfrentar su cotidianeidad, desarrollando su capacidad para analizar  de forma crítica, fomentar la creatividad y resolver desafíos por medio  de la combinación de conocimientos en ciencia, tecnología, ingeniería,  arte y matemáticas.