Número 08
Se dice que cada ser humano que pisa esta tierra
trae consigo una misión, una que ¿se descubre o se
construye en el camino?
¿Nuestra alma viene programada o, de alguna
manera, podemos construir aquello que nos
apasiona, que nos despierta, que nos hace sentir
vivos?
¿Realmente somos seres individuales, o acaso
nuestro crecimiento depende de aquellos que, con
su nobleza, impulsan nuestra alma a brillar, a dar lo
mejor de nosotros, a vivir con amor?
Qué fortuna encontrar a esa persona que
confía, que impulsa, que nutre. Aquella que
tiene la inmensa capacidad de transformar, de
acompañar, de sanar. Si la vida, el destino o
Dios nos pusiera cerca de alguien así, ¿quién
sería?
Existen muchas personas buenas, pero de esas
especiales, de esas que dejan huella, hay pocas. Son
como un arcoíris en medio de la tormenta: no
aparecen tan seguido, pero cuando lo hacen, llenan el
cielo de color y esperanza.
Si todos tuviéramos la dicha de
cruzarnos con una de esas almas
luminosas que van por la vida
esparciendo amor, confianza y luz,
entonces, ¿seríamos capaces de
cumplir nuestros sueños, de creer en
nosotros mismos, de vivir con esperanza
y fe? Estoy completamente convencida
de que sí.
Qué privilegio ser esa
persona que ve en los
demás un mundo lleno de
posibilidades, un jardín
que necesita ser regado
con paciencia, amor y
conocimiento
Ir por ahí descubriendo
almas chicas, medianas,
grandes, de todos los colores,
todas las creencias, todos los
triunfos, todos los fracasos,
todas las historias, y poder
transformarlas, es un regalo
maravilloso que no todos
reciben.
Es un regalo único, fácil de perder y
difícil de tomar. ¿Acaso hay
valientes que se atrevan a recibirlo?
En un mundo como el nuestro,
donde es más fácil cumplir,
ordenar y correr, cada vez son
menos los que luchan, inspiran y
crean posibilidades luminosas
con cada palabra, cada
sonrisa, cada instante.
Pero, ¿quién es ese valiente que, con
esfuerzo, pasión y compromiso, puede
lograr tanto? ¿Será acaso un ser divino,
alguien que no podemos ver?
¿Serán personas de carne y hueso? ¿Personas que,
pese al cansancio y las dificultades, eligen ver con
amor, con paciencia, con fe? Son aquellos que no solo
cumplen con su labor, sino que la viven con entrega.
Para algunos, son parte de la rutina diaria. Para otros,
son la razón por la que nunca dejaron de creer en sí
mismos.
Para mí, ese ser lleva mil nombres: maestr@, profesor@, docente,
pedagog@, tutor@, guí@, mentor. Y no hablo solo de quienes
tienen esa formación, sino de aquellos que han
hecho de la enseñanza su forma de vida; quienes
educan con amor, enseñan con el alma, luchan con
entrega y creen en sus alumnos, incluso cuando ellos
mismos, dudan.
Encontrarse con uno de esos es una de las experiencias
más hermosas que la vida puede regalar. Porque su labor
no termina en un aula, ni en una lección; su enseñanza se
queda en el alma, iluminando caminos que ni ellos
mismos pueden imaginar.
Anhelo darle un título a este texto que encapsule el
inmenso poder de su propósito, pero ninguna palabra me
es suficiente para alcanzar la profundidad de su misión.
Por eso, te invito a ti, lector valiente, a que le pongas el
título que más te resuene, ya que para mí es imposible
encontrar uno que logre transmitir su grandeza.
Como pedagoga siempre he creído que la educación es un proceso mágico que puede transformar vidas y cambiar el mundo. Mi experiencia como maestra comenzó en una escuela de arte, en donde aprendí que la creatividad y la imaginación son herramientas fundamentales para fomentar el desarrollo integral de los niños.
Recuerdo y atesoro aquellos momentos especiales, cuando los niños se sentaban en círculo y yo comenzaba a contarles cuentos durante la sección “Story telling”. Cada cuento era diferente y especial; mientras leía, podía ver sus ojos brillar con emoción y curiosidad. Escuchar sus risas y comentarios me hacía sentir que estaba haciendo algo verdaderamente especial.
Mi pasión por la educación y el arte me llevó a explorar la importancia de la lectura y la creatividad en el desarrollo de los niños. Me di cuenta de que la lectura no solo es una herramienta que potencia la adquisición de conocimientos, sino que también es una forma de viajar a nuevos mundos, de explorar diferentes culturas, de desarrollar empatía y de comprender a los demás.
Al escuchar cuentos, los niños pueden desarrollar su capacidad para comprender diferentes perspectivas, adoptar nociones de otredad y alteridad, y fortalecer su habilidad para resolver conflictos de manera pacífica.
Me llena el corazón pensar que al contarles cuentos, les estoy dando herramientas para navegar por la vida de manera más sabia y compasiva. Además de los cuentos, el arte es otra forma en que los niños pueden expresar sus emociones y pensamientos de manera única y personal. Cuando trabajan juntos en proyectos de arte, crean relaciones saludables y respetuosas.
Me encanta ver cómo pueden crear obras que reflejan su personalidad y su visión del mundo, y que al mismo tiempo expresan sus sentimientos y emociones de manera auténtica.
Desde que egresé de la universidad y comencé mi vida como pedagoga en el campo laboral, me esfuerzo por crear un ambiente en donde el aprendizaje sea seguro, inclusivo y estimulante para todos los niños y niñas.
Continuaré compartiendo estas herramientas para hacer de ellos seres humanos creativos y empáticos, capaces de construir un futuro más brillante y pacífico, ahora que el mundo lo necesita más que nunca. Me siento afortunada de poder hacer este trabajo y de seguir estudiando para la construcción de paz, que sin duda me ha hecho reflexionar sobre cómo puedo utilizar mi pasión por la educación para hacer una diferencia en la vida de los niños y en la sociedad en general.
En conclusión, queridos y futuros pedagogos y pedagogas: a medida que nos preparamos para embarcar el noble camino de la pedagogía, es importante recordar que nuestra labor va más allá de transmitir conocimientos y habilidades.
Tenemos el poder de moldear la mente y el corazón de las futuras generaciones, y de influir en la forma en que verán y se relacionarán con el mundo.
No se olviden de la creatividad y la imaginación; no se limiten a enseñar contenidos y habilidades. Ya sea a través del arte, la música, la literatura o cualquier otra forma de expresión, busquen siempre la manera de crear ambientes seguros. Y lo más importante: no olviden que la pedagogía es un proceso de aprendizaje continuo, en donde siempre hay espacio para crecer y mejorar.
AI art, ¿es arte?
El cuerpo como aula: Reflexiones pedagógicas desde la poesía mística y erótica.
IA Generativa: ¿quién saca más ventaja, el estudian- te o el docente?
¿Selección en la Educación?
La educación como derecho fundamental para el desarrollo de los niños y niñas.
Trabajo de investigación documental: “El cine como reforzador de las expectativas amorosas y los estereotipos de género”
El Aula Ideal
El error como motor del aprendizaje y la creatividad
El papel de la motivación en el aprendizaje
Documental: El sembrador
Recibiendo migajas de amor: Surgimiento e impacto actual del amor cortés
Los pasatiempos como parte importante de mi vida y de mi crecimiento personal
Pedagogía en todas partes al mismo tiempo no solo hace referencia a una gran película (que recomendamos ver si es que aún no lo han hecho); si no que también simboliza la diversidad de contenidos que hay en este número: podemos encontrar contenidos desde películas, libros, documentales, e, incluso, la gran revolución tecnológica que es la inteligencia artificial.
Este número representa una pedagogía que se presenta a sí misma, enseñándonos fuera del aula, lejos de contenidos académicos. Nos habla de amores, sentires, dudas, políticas y reflexiones personales que competen a cada persona que tenga ganas de aprender.
Se comprende una pedagogía fuera de clases y de necesidades académicas, dentro de las realidades de todes; dudas que si bien no todes tendrían en primera instancia, terminarán preguntándose al leer este número.
Sabemos que las realidades digitales forman gran parte de nuestros futuros, académica, laboral y socialmente hablando, por lo cual es importante considerar todos estos aspectos para saber: ¿qué cambia en nuestra realidad actual?, ¿Qué ha cambiado sobre lo que se solía vivir? y ¿Qué es lo que nos depara el futuro?
Pedagogía en todas partes al mismo tiempo es un número especial en este sentido; refleja los principios fundamentales de adaptación, cambio, enseñanza aprendizaje. Nos permite como ver múltiples agentes conciben sus aprendizajes mediante diferentes medios, demostrándonos que la pedagogía no solo es estar en clases, si no que va a mundos donde “cada descubrimiento es solo un recordatorio de que aún no lo sabemos todo” (Scheinert & Kwan, 2022)
Frida S. Cruz Rodríguez,
Miembro del comité editorial.
¡Hola! Soy Alejandra Luna y estoy muy feliz de acompañar su proceso de formación ahora como coordinadora de la Licenciatura en Pedagogía. Esta maravillosa carrera que nos da la oportunidad de transformar el mundo con la fuerza de la curiosidad por aprender a nuestro favor. Fui una niña afortunada, la cuarta de cuatro hijas, el último intento de mi Pa por tener el “hombrecito”… la primera travesura de mi existencia. Eso determinó siempre una considerable diferencia de edad con mis hermanas, no cabía en sus juegos y tampoco en sus pláticas, pero me encantaba sentarme a ver cómo hacían sus tareas. La que me llevaba menos años, cuatro, se compadeció de mí y me enseñó a leer antes de que entrara a la escuela. Mi mamá le compró gises, un pizarrón, sellitos y, ¡claro! mis otras dos hermanas se encantaron con la idea, entonces comenzaron a enseñarme a sumar, restar; se divertían mucho haciéndome juegos de cálculo mental, haciéndome repetir las capitales de los países, entre muchas otras cosas que se les ocurrían.
El gran problema fue la escuela. Me aburría un montón. Cuando un maestro de segundo de primaria nos estaba enseñando a restar y nos dijo que 2 menos 5 “no se podía”, no me contuve más y le dije muy molesta que sí se podía, que era menos tres. Sí, fue un problema la escuela. El profe me agarró tirria, tanta que acabaron cambiándome de colegio, a uno con muy buena reputación de por el rumbo, pero no hubo mayor diferencia. Acabé por regresar a la primera, y ahí, en sexto, la maestra Guille nos abrió una biblioteca, un librero de metal en su salón. Si acabábamos pronto el trabajo, podíamos tomar un libro y, si nos gustaba, nos dejaba llevárnoslo a casa. Fue la maestra que me cambió la vida… la primera, porque puedo dar las gracias de haber tenido varios docentes significativos.
En ese trayecto, me encontré con personas a quienes pude enseñar también a leer y escribir, a sumar y restar, a comprender lo que no entendían en clase, a descubrir las formas en que aprendían mejor. La emoción que me llenaba en esos momentos me siguió llenando ya en mi vida profesional, con adultos, con ejecutivos, con estudiantes de preparatoria, de primaria, chiquitos de preescolar y, sí, hasta ahora, con mis grupos de licenciatura y posgrado.
No hice la licenciatura en pedagogía, no me enteré de que existía. Mi licenciatura la hice en letras, mi otro amor. El discurrir de la conciencia de Virginia Woolf, la acidez sarcástica de Byron, la pasión de Hawthorne y de Tomas Hardy; los dramas de Shakespeare, la sutileza de Emily Dickinson, son parte de mí misma. En la facultad me encontré a otro de mis grandes maestros, Mr. Colin White. Él, pipa en mano, nos miraba con sus ojos profundos, esbozaba una sonrisa y nos decía en su perfecto inglés escocés: “terminar una licenciatura sirve para darse cuenta de todo lo que uno no sabe”. Pensábamos sus estudiantes que era una cosa más filosófica que real, pero sí, era real. Lo ineludible del aprendizaje a lo largo de la vida era lo que nos estaba avizorando.
“Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza.”
Mi servicio social lo hice en la coordinación de la carrera, en plena reestructuración del plan de estudios. Aprendí a hacer fundamentaciones curriculares, la importancia de elegir la palabra correcta de la taxonomía de Bloom, mis compañeros me nombraron representante estudiantil en el proceso, tenía que darles cuenta periódicamente de cómo iba el nuevo programa, explicarles las razones, escucharlos y regresar con el cuerpo académico a exponer sus inquietudes. No me di cuenta, pero estaba aprendiendo los pininos de la gestión educativa. Poco antes de titularme, ya terminado servicio social, tesis y demás requisitos, estalló la huelga y duró un año. Y así, de un amor a otro, regresé a la enseñanza. En ese momento entré a trabajar en una empresa como docente de inglés, donde con el tiempo también acabé en el área de gestión.
Seguí mi andar por distintas escuelas y niveles educativos. De la mano de mis estudiantes que enfrentaban problemas de aprendizaje o que vivían con necesidades especiales. Conocí innumerables especialistas y todo tipo de diagnósticos: TDAH, TOD, ansiedad, depresión, trastornos endocrinológicos y neurológicos, entre otros. Ellos me empujaron al estudio autodidacta del neurodesarrollo, la didáctica, la pedagogía, la psicología, entre muchas otras. Pero, cuando les daba recomendaciones a sus padres –sobre su aprendizaje, por supuesto, no de salud–, venían de “la miss”, y no las aplicaban sino hasta meses
después que algún especialista, me decían, se los había sugerido.
Fue así como llegué a la Maestría en Investigación y Desarrollo de la Educación (MIDE) de la Ibero y después, una de mis travesuras más recientes, al Doctorado en Educación. En mi estancia aquí, ya por ocho años, me he convencido más de la importancia que tienen en la vida de una persona esas grandes figuras docentes. Mi directora de tesis y mentora también transformó mi existencia. Yo no pretendo ser una roca en la vida de nadie, pero sí uno de los granitos que le
integran. Sé que la educación es una de las vías más significativas para lograrlo, porque no soy pedagoga de formación, pero sí de corazón.
Para este número contamos con la colaboración de muchos especialistas y apasionados en la educación. A través de anécdotas e investigaciones, nuestros autores lograron transmitir la importancia de la educación, tanto en sus vidas diarias como en la sociedad. Pedagogía en transformación es simplemente un símbolo de lo que nuestras voces buscan transmitir, pues somos fieles creyentes de que la educación es un proceso en constante cambio que busca evolucionar junto con nosotros. A lo largo de nuestro séptimo número, podrás encontrar textos que comunican nuestras preocupaciones, sentires y propuestas con respecto a la educación, dentro y fuera del aula.
Creemos que en este mundo cambiante, el involucramiento de cada una de las personas es muy valioso, y debemos aprender a ver nuestros alrededores desde visiones distintas. Cada uno de nosotros tiene algo que aportarle al mundo, pues nuestros aprendizajes continúan cambiando nuestros esquemas y nos brindan herramientas para seguir respondiendo a los desafíos que se nos enfrentan. Es por esto que te invitamos, lector, a que reflexiones acerca de cómo ves la evolución de la educación, qué te gustaría cambiar de tu realidad. Esperemos que nuestras ideas te logren acercar más a esta respuesta y que te abran la mirada acerca de cómo nosotres vemos al mundo.
Constanza Morgado Rebollar
DIRECTORA EDITORIAL
En este número de la revista tuvimos la fortuna de poder escuchar las voces de personas que vienen de campos muy variados, y sin excepción alguna, todos y cada uno de ellos lograron transmitirnos su pasión por lo que les interesa. Desde cómo las películas que veíamos cuando éramos chiquitos, hasta todo lo que se nos enseña dentro y fuera del aula hoy, como adultos, nos forma como personas. Para este número, buscamos fomentar la multidisciplinariedad, así como, la colaboración con estudiantes de otras universidades y de otros grados. Las reflexiones y exposiciones que encontrarás dentro de este número tan especial no fueron estrictamente escritas por pedagogos, lo cual enriquece el resultado que logramos recopilar al final.
Con esta antología de relatos e investigaciones, podrás aprender de las pasiones de cada uno de los autores, y de cómo, desde su área, se han permitido ver el mundo y ver cómo los estímulos a los que están expuestos han impactado tanto en su desarrollo como en el de los demás. Los textos están escritos desde el rincón más apasionante de todos los autores, y a pesar de que no todos son pedagogos ni por título ni por estudio, podemos decir con certeza que después de la historia que nos lograron contar, todos llevan la pedagogía en el corazón.
Por esto, te invitamos a que te sumerjas en cada uno de sus relatos, que saborees todas las palabras, y que los uses como inspiración para reflexionar si tú también llevas la pedagogía en el corazón.
Constanza Morgado Rebollar
DIRECTORA EDITORIAL
A través de la creación y edición de este número nos dimos cuenta de que muchos de los textos abordan temas sobre la enseñanza del arte pero también del arte de la pedagogía. Esto nos hizo pensar dentro del equipo que la educación no solamente es un medio para enseñar acerca del arte, sino que es un arte en sí misma que requiere del uso de la creatividad y diversas técnicas para poder generar experiencias y espacios de enseñanza-aprendizaje realmente atractivos y significativos para los educandos. Al ser un arte, la enseñanza y la pedagogía se entienden y se llevan a cabo de manera única por cada profesional de la educación, lo que hace de esta revista tan especial; juntxs podemos explorar y conocer la manera en la que todxs lxs miembros de la comunidad realizan sus obras de arte y las materializan a través de la pedagogía.
También encontramos que se expusieron varias de las maneras en las que percibimos que la educación enriquece la vida de las personas; por ejemplo, se ve cómo el deporte ayuda al crecimiento y desarrollo emocional, y el modo en que la exploración de las artes ayuda a sensibilizar a las comunidades. Igualmente, se expresa la forma en que la educación ha impactado a nuestra comunidad y nos ha ayudado a crecer integralmente, desde nuestra formación como pedagogxs hasta en la vida de aquellos que ya se encargan de transformar y enriquecer la vida de lxs demás.
El arte de la enseñanza y el proceso enriquecedor que éste conlleva en lasvidas de las personas que son atravesadas por él, requiere de diversos espacios y estrategias para materializarse. A lo largo de este conjunto de textos vemos ejemplos desde los museos, la educación física, la enseñanza de las artes, el yoga, etc., que nos muestran que la educación es capaz de trascender las cuatro paredes de las aulas y volverse algo mucho más complejo y hermoso.
En este número tuvimos la fortuna de contar con la colaboración, no sólo de pedagogxs de la IBERO, sino también de profesionistas de otras partes; queremos agradecer a todxs aquellxs que compartieron sus experiencias y que iluminaron este quinto número desde sus áreas de expertise; sin duda lograron construir un espacio en donde podremos llegar a conocerlxs más y aprender de sus intereses y experiencias.
Constanza Morgado Rebollar y Lucía Rodríguez Rodríguez
En México desaparecen decenas de personas a diario, centenas de mujeres son violentadas, maltratadas y asesinadas, mueren personas inocentes a manos del narcotráfico; y ocurren defunciones a causa de la obesidad, diabetes, hipertensión, adicciones entre otras enfermedades. Un país como el nuestro, que debe atender problemas como el abasto de medicamentos, garantizar la libertad de expresión, combatir la corrupción, y mejorar en materia de seguridad y salud pública, no puede dar prioridad al deporte pues este resulta ser un lujo comparado con los problemas ya mencionados.
Al deporte se le ve como un lujo por el gasto que implica, la logística que conlleva y el poco beneficio que supuestamente trae a nuestra sociedad, pero… ¿Por qué no vemos al deporte como una solución?, ¿Por qué el deporte no es una estrategia para combatir los problemas de inseguridad y salud que se viven?, ¿Por qué el deporte no es implementado a profundidad como herramienta pedagógica en la mayoría de las escuelas del país?
El deporte como herramienta pedagógica
Recientemente, se llevó a cabo un debate entre Marx Arriaga, quien es director de materiales educativos de la SEP, y Aurelio Nuño, quien se desempeñó como secretario de educación en el sexenio de Enrique Peña Nieto, en donde discutieron, desde sus perspectivas ideológicas, las maneras, las formas, los objetivos y la dirección que debía tomar la educación en nuestro país. Lo que es de llamar la atención, es que ninguno de los dos tomó en cuenta al deporte como una herramienta seria para mejorar el aprendizaje, pues este no estaba plasmado de forma concreta en la reforma educativa anterior ni tampoco lo está en la actual. Estas dos personas, y otras más, dejan de lado los beneficios que puede tener el deporte en el desarrollo académico y personal de los mexicanos; por ejemplo, entre los tantos beneficios que tiene el deporte se destacan los siguientes:
Un estudio publicado en la revista de estudios sociales de Colombia muestra cómo el deporte ayuda a mejorar el rendimiento académico “Las cualidades del cerebro que se mejoraron se asociaron a la actividad física regular y consisten en el alto flujo de sangre que recibe el órgano, los cambios en los niveles hormonales, la asimilación de los nutrientes, y la mayor activación del mismo” (Shephard, 1997; Cocke,2002).
Un beneficio que también expresa Berthaud (1978) en Sport, culture et répression es “el deporte genera competitividad y la competición no solo tiene la ventaja de motivar a los alumnos sino también la de construir… a lo que se denomina el ‘el deseo de progresar’”.
Ahora bien, el deporte provoca que los alumnos establezcan mejores relaciones sociales, tengan una mejor concentración, disminuyen los niveles de estrés, genera una autoestima sana y un espíritu de progreso, pero acaso, ¿El programa de educación física alienta o promueve estos beneficios?
Muchas escuelas del país no cuentan con la infraestructura adecuada para poder llevar a cabo la actividad física; así mismo, otro error por parte del plan de educación física es exigir un cuaderno o un libro donde se tengan que anotar las reglas, consejos y valores del deporte. La educación física se tiene que trabajar y no platicar, lo digo con base en mi experiencia como estudiante y atleta; pues el llevar un cuaderno hace que la clase se vuelva poco atractiva para el alumnado. Por otra parte, se debe explicar a los estudiantes los beneficios de practicar un deporte, para así, motivarlos y lograr que la clase de actividad física sea tomada en serio y no como comúnmente se suele percibir: como una clase “Barco”, en donde se descansa, se almuerza o se hace cualquier otro tipo de actividad menos la física, esto claro con la complicidad de ciertos profesores que lo permiten. Esto es importante de recalcar, pues si no hay un interés por parte del alumnado, se cae en el error de pensar que la clase de educación física solo existe para “despejarnos”.
Podemos decir que el hecho de que el deporte pueda prosperar en nuestro sistema educativo depende de tres factores: los alumnos, los profesores y el Estado.
El Estado debe considerar al deporte como una herramienta seria para mejorar el aprendizaje en el país; para esto, debe existir un apoyo real a las competencias deportivas y a la divulgación de los beneficios que tiene el practicar una actividad física. Luego, debe existir un compromiso por parte de los profesores, pues en ellos cae la responsabilidad de hacer posible que el deporte se vea como una herramienta que lleve a nuestro país a una mejor instancia. Por último, la responsabilidad del alumnado; debe existir la conciencia de que realizar una actividad física de manera constante tiene un gran beneficio en las vidas personales y escolares. También, no estar atenidos a las oportunidades que pueda proporcionar el Estado y buscar realizar actividad física en tiempos libres. Es aquí donde entra una cuestión importante, ¿El deporte es para todos o es un privilegio?
El privilegio de hacer deporte
La idea de plantear el deporte en el sistema educativo es buena, pero reconozco que puede llevar un par de sexenios más en consolidarse; una opción paralela a la implementación del deporte en las escuelas es realizar el ejercicio físico o deporte por nuestra propia cuenta y buscar las alternativas para mantenernos activos y gozar de los beneficios que este nos da. Podríamos recurrir a clases particulares de algún deporte en específico o tal vez salir a caminar o correr en algún parque público; mejor aún podríamos realizar ejercicios de estiramiento y movilidad en nuestros hogares. Todo lo mencionado representa un privilegio, y a continuación, explicaré las razones.
Recurrir a clases particulares (sea ir al gimnasio, clases de natación, fútbol, yoga, etc.) implica un gasto que no todos pueden hacer. El costo que implica pagar una clase particular suele variar dependiendo la actividad a realizar; además, si a eso agregamos el costo del material necesario para practicarlo, más el costo de traslado, todo esto suma un gasto que puede llegar a ser poco accesible para muchas personas.
Por ejemplo, correr en un parque público implica el tener el material adecuado para realizar el ejercicio, así como, el tener un espacio digno cerca de nuestros hogares; en consecuencia, todos aquellos que no logran tener las condiciones adecuadas ni el espacio en sus lugares de residencia, se les imposibilita el poder salir a caminar o a correr. También podríamos caer en una idea muy simple sobre el material o equipamiento necesario para realizar deporte, donde digamos que no se necesita de mucho para llevarlo a cabo; sin embargo, contar con un buen material ayuda a desempeñarnos mejor y prevenir lesiones. Una lesión deportiva no es precisamente algo económico de tratar, ni una buena experiencia para la persona, pues el estar lesionado lo limita en sus actividades diarias como por ejemplo, en palabras de Karla González[2] “utilizar calzado inadecuado para correr puede generar tendinitis plantar a largo plazo y en general problemas osteomusculares y de postura”. Así como pasa en esta actividad puede pasar con cualquier deporte.
El hecho de que las personas se lesionen a la hora de realizar deporte por falta de material adecuado, puede suponer el abandono de las actividades deportivas, pues la lesión les condiciona al gasto económico necesario para poder tratarla, y en el caso de que no sea posible, se deberá vivir con la lesión, que finalmente pondrá en riesgo su bienestar físico.
Sumado a todo lo anterior hay un factor muy importante que es el tiempo; cientos de personas a diario tienen que hacer el traslado de entre una hora y media hasta dos desde sus hogares hasta sus puestos de trabajo o escuelas. Pongamos el ejemplo de Guillermo, un estudiante en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Guillermo vive en Naucalpan de Juárez en el Estado de México, diario tiene que hacer el traslado de 2hrs (aproximadamente) desde su casa a la Universidad; por esto, debe levantarse a 3:50 am cada día para poder llegar a tiempo a la primer clase que da inicio a las 7:00 am; su jornada escolar termina 1:30 pm. De regreso, hace un tiempo estimado de 2hrs y media a 3hrs, lo que en promedio hace que llegue a su hogar entre 4:00 y 4:30, dejándole aproximadamente 5hrs libres al día que debe ocupar para sus deberes escolares, familiares y personales. Así como Guillermo hay miles de personas que por falta de tiempo no pueden realizar una actividad física digna, por lo que se convierte en un privilegio y en un lujo.
El deporte como pudimos ver sólo es accesible para aquellas personas que cuenten con el espacio, tiempo y dinero para hacerlo. Creo que aquí es donde nace la concepción de que hacer deporte es una referencia de estatus y cómo no serlo, si pocas personas pueden darse el lujo de tener las tres cosas necesarias para realizar deporte de manera eficiente.
Deporte como estrategia para el combate a los problemas de seguridad
Como ya expusimos anteriormente el deporte puede ser una herramienta pedagógica importante, pero también, lo puede ser para el combate a los problemas de seguridad que tenemos, me explicaré más a detalle.
El deporte de algún modo funciona como un modelo de captación para muchas personas y el hecho de realizar un deporte ayuda a la prevención de la drogadicción. Un artículo de la ONU dice lo siguiente: “Si un deporte (o, mejor dicho, una gama de deportes) se presenta como una opción y se trabaja en equipo con los jóvenes, se pueden concebir diversas maneras de utilizar el deporte para prevenir los problemas relacionados con el consumo de drogas”.
Si bien el deporte pretende, en general, alejar a las personas de adicciones y así reducir el mercado de drogas en el país,esta no es la única manera de combatir la inseguridad, pues no todo el crimen en el país se relaciona con las drogas, pero sí puede beneficiar a la reducción del consumo y así detener el problema de raíz. Tarea sencilla no es, pero si es una opción real y concreta para reducir niveles de violencia a mediano plazo, honestamente considero que es mejor opción que declarar una guerra.
Trampas del deporte
El deporte, sin lugar a duda, trae beneficios muy grandes a nuestra sociedad, pero debemos ser cautelosos al momento en el que llevemos a cabo la ejecución del mismo, pues podemos caer en sesgos importantes. A través del deporte no se deben imponer ni fomentar malas prácticas, también, no debemos permitir que se vuelva una herramienta propagandística y política que busque imponer ideas o visiones; por último, el deporte no debe ser excluyente de ninguna edad pues al momento de pensar en él no solo deberíamos pensar en los infantes y las juventudes, también es conveniente considerar a los adultos y personas mayores, pues por más que es recomendable hacer deporte desde temprana edad, esto no debería volverse un impedimento para fomentarlo en edades adultas. El deporte tampoco se debe malinterpretar en el sentido físico, donde se imponga una imagen de cuerpo “perfecto” producido por “el arduo esfuerzo”, todos los cuerpos son aptos para realizar ejercicio y el fomentar la idea contraria hace que miles de personas no intenten realizar deporte, pues el supuesto cuerpo “perfecto” es algo que nunca se va a lograr, el fin es mejorar la calidad de vida de las personas y el desarrollo de manera plena y biopsicosocial.
AGRADECIMIENTOS/CONCLUSIÓN
Quisiera dedicar unos renglones a manera de conclusión y agradecimiento a todas las personas que formaron parte de este ensayo y dieron objetivos puntos de vista antes de la publicación de este artículo; también, quisiera agradecer a Denis Yamile García Núñez por la invitación para formar parte de la revista Fuera del Aula; asimismo, extiendo mi agradecimiento a la Universidad Iberoamericana por la oportunidad y a la Universidad Nacional Autónoma de México por darme la libertad de poder escribir para esta revista.
Para los lectores que hayan llegado hasta esta parte del texto quisiera hacerles una invitación a realizar una reflexión acerca de los beneficios que tiene el deporte y el impacto tan grande que puede tener en nuestra sociedad, este ensayo tiene ese fin, el cuestionarnos por qué no estamos implementando otro tipo de soluciones a los problemas que tenemos; en mi caso, creo que el deporte puede ser una opción real por todo lo expuesto, deber ser el deporte accesible y seguro para todos y que no solo quede para algunos. El deporte tiene las facultades para hacer de nuestro país aquello que idealicemos para él.
Hace algunos años me encontré ante un golpe seco y a la vez reconfortante al identificarme como maestra de artes. Debo plantear que en un inicio no tenía claro nada acerca de la enseñanza, todo correspondía directamente a una necesidad económica y de aprendizaje paulatino alrededor de mi carrera como Licenciada en Artes Visuales; todo parecía una casualidad y de pronto, estaba en el momento y el lugar para empezar a dar clase de pintura y dibujo a niños y adolescentes principalmente.
A menudo se cuestiona sobre si hacer arte, consumir arte y pensar arte deja algún beneficio más allá del valor cultural y mi respuesta ante la complejidad de la pregunta es un simple “sí”, porque más allá del entusiasmo de creer en un cambio formal en la manera de enseñar, la misión de los maestros de artes, desde hace algunos años, ha sido promover la educación artística para que se vuelva una herramienta tan importante como las ciencias o los idiomas; para así, ayudar al aprendiz a desarrollar otro tipo de habilidades que van más dirigidas a las emociones.
En una definición escueta, inmediata y puntual se habla de que la educación artística es la encargada del desarrollo integral de las alumnas y los alumnos de educación básica, pues favorece la creatividad y la sensibilidad; también, destaca aspectos como la curiosidad por la creación, la imaginación y la observación en los procesos artísticos, desafiando a los individuos de manera no convencional para explorar ideas y buscar soluciones ante problemas de la vida diaria.
El arte, al ser una necesidad humana, responde a la capacidad única del espíritu de reflejarse en los otros con la particularidad de establecer vínculos a manera de puentes comunicacionales con el entorno que nos construye, fomentando no sólo la expresión y regulación de emociones, sino que también, permite abrir la puerta a la empatía y a relacionarse con experiencias diversas generando conocimientos desde la sensibilidad.
“La creatividad, la imaginación y la capacidad de adaptación son competencias que se desarrollan por medio de la educación artística y son tan importantes como las habilidades tecnológicas y científicas requeridas”.
Kochiro Matsuura
El camino si bien, ha sido sinuoso y lleno de incertidumbres, me ha llevado a construirme como persona, como artista y como docente de las artes. “Sin querer” me he encontrado ante situaciones que me colocan como una profesional que guía a niños y adolescentes a reformular conocimientos para la creación de un medio más amable en el cual puedan expresarse libremente. Confío en el impulso de fomentar valores extras a los alumnos que se sostienen de la sensibilidad y regulación de emociones, porque considero, como un acto revolucionario, el enaltecimiento de la diferencia a partir del desarrollo no sólo de habilidades técnicas sino que también abriendo la oportunidad de nutrir otros aspectos de la vida del individuo.