El momento que las voces habían estado esperando
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La búsqueda del aprendizaje significativo ante la pasividad de la pantalla

En la historia del ser humano han surgido millones de teorías educativas que aseguran el camino que debemos seguir para desarrollar en los alumnos un aprendizaje significativo. Debido a que tenemos tantas teorías, suponemos que cada una presenta un enfoque totalmente diferente, cuando en realidad no siempre es así.

En este ensayo se hablará de cómo es que propuestas como las inteligencias múltiples, metacognición y las affordances pueden relacionarse, formando una sola propuesta que les permita a los alumnos desarrollar el tan buscado aprendizaje significativo. Incluyendo también la importancia de considerar esta propuesta en la educación pandémica a la que nos enfrentamos actualmente.

A través del tiempo, han surgido diferentes conceptos, situaciones, problemáticas y teorías educativas que conforman a la historia y evolución de la educación, por medio de la cual podemos explicar la realidad que actualmente estamos viviendo. Son tantas las teorías que componen a la educación de hoy en día, que para decidir cuál es la que debemos tomar en el camino de educar a nuestros alumnos y alumnas, debemos verlas con ojos críticos y deliberar, cuál de todas generará en ellos un aprendizaje significativo. Esto no quiere decir que debemos escoger solamente una teoría, sino que debemos aprovechar las que tenemos para unirlas y llegar a nuestra meta exitosamente.

El aprendizaje significativo se puede entender como el aprendizaje que genera el alumno cuando el conocimiento adquirido se relaciona con el conocimiento que adquirió anteriormente, de manera que vaya construyendo puentes de información que le permiten entender de manera más efectiva ambos conocimientos y creen un nuevo significado del aprendizaje. Como dice la Revista Digital Universitaria de la UNAM,

“Esto significa que los contenidos que se van a manejar deben responder de manera precisa a la experiencia del alumno, al conocimiento previo y relevante que le permita ligar la nueva información con la que ya posee, permitiéndole reconstruir a partir de la unión de las dos informaciones” (Luisil y Rodríguez, 2014, p.3).

David Ausubel, psicólogo y pedagogo estadounidense, fue el primero en hablar acerca de este concepto, y desde entonces muchas teorías educativas han hablado de la importancia de generarlo en los alumnos y alumnas, de manera que mediante estos puentes de relación, el alumno apropie el conocimiento y pueda volverlo práctico para su vida. En su teoría, Ausubel le da mucha importancia a la motivación como factor fundamental para que el alumno se interese en aprender.

Otra manera de atender la educación son las inteligencias múltiples, teoría que propone el pedagogo estadounidense Howard Gardner. Éstas van de la mano de la neurociencia, y proponen que, a diferencia de como se había creído anteriormente, realmente no existe un solo tipo de inteligencia, sino que existen ocho diferentes inteligencias, que son: la lingüística, en la cual el alumno tiene la habilidad de utilizar el lenguaje de manera oral y escrita con un dominio avanzado; la lógico-matemática, en la cual el alumno encuentra facilidad en entender un razonamiento lógico complejo en cuanto a la resolución de problemas; la musical, en la que el alumno entiende y responde al ambiente mediante diferentes elementos musicales; la visual espacial, que se caracteriza porque el alumno tiene la habilidad de percibir el mundo y crear imágenes mentales a partir de la capacidad visual; la corporal kinestésica, en la cual el alumno tiene la habilidad de aprender y expresarse mediante el conocimiento y la utilización de su propio cuerpo; la naturalista, en la que el alumno tiene la habilidad de identificar patrones en la naturaleza; la intrapersonal, que se caracteriza por tener la habilidad de conocerse a sí mismo; y finalmente la interpersonal, en la que se tiene la habilidad de comprender a los demás y saber interactuar con sus diferentes relaciones.

Es importante entender que esta teoría no trata de convencernos de que cada persona se puede desarrollar únicamente dentro de una inteligencia, sino que cada quien tiene unas inteligencias más desarrolladas que las otras, por ende, tiene diferentes formas de entender y adquirir el conocimiento. En lugar de atacar y moldear al alumno a un solo tipo de aprendizaje, se busca que el alumno explore las inteligencias que tiene menos desarrolladas mediante la utilización de las inteligencias que tiene más desarrolladas.

Al respetar las diferentes inteligencias de los alumnos y alumnas, se genera un aprendizaje más significativo del que se generaría utilizando teorías anteriores en las cuales sólo existe una inteligencia y todos deben adaptarse a una manera de adquirir el conocimiento, debido a muchas razones. Una de ellas es que al encargarse que mediante las inteligencias que tiene los alumnos se desarrollen las menos desarrolladas, se forman los vínculos de relación que se buscan generar para llegar al aprendizaje significativo, estos “vínculos” o “puentes” le sirven al alumno para comprender los temas vistos en clase, al mismo tiempo que relacionan el conocimiento con las habilidades que habían desarrollado anteriormente, provocando que el conocimiento se vuelva propio.

Otra razón podría ser que para que tanto los alumnos como el maestro logren identificar las inteligencias múltiples que tienen desarrolladas, el alumno debe someterse en un proceso de metacognición, la cual tiene como finalidad generar en el alumno un aprendizaje significativo. En este proceso metacognitivo, el alumno desarrolla la capacidad de volverse consciente de su propia conciencia, es decir, es el proceso en el cual nos volvemos conscientes de nuestros procesos mentales de manera que sepamos regularlos y utilizarlos para llevar a cabo diferentes estrategias de aprendizaje que nos hagan crecer al mismo tiempo que nos adaptemos a nuestro medio. Al someterse en este proceso metacognitivo los alumnos no solamente identificarán las inteligencias que tienen desarrolladas, sino que también encontrarán la manera de autorregular su propio aprendizaje de manera activa y productiva entiendo que su aprendizaje depende en su totalidad de ellos mismos. Un alumno metacognitivo no es una figura pasiva en su aprendizaje, sino que participa activamente en el proceso de adquirir y procesar la información que recibe, proceso dentro del cual el maestro más que una autoridad es un facilitador. De esta manera el alumno elige, practica, pone atención, ignora y reflexiona acerca de las áreas en las que puede desarrollar habilidades, de igual manera que también identifica las áreas de oportunidad en las que tiene que trabajar.

Para que el proceso metacognitivo, mencionado anteriormente, tenga una mejor efectividad debe existir una relación con el ambiente, ya que el entorno forma parte esencial del aprendizaje. Esto quiere decir que la educación debe de ser experimental y considerar al cuerpo, en especial cuando se habla de las inteligencias múltiples, ya que mediante el aprendizaje empírico de prueba y error el alumno llega a desarrollar sus inteligencias en un ambiente determinado.

Entonces, entendiendo la importancia del aprendizaje experimental dentro de las inteligencias múltiples, y que al identificar la inteligencia del niño se le está dando la oportunidad de aprender de manera que le sea interesante, surge la motivación de la que hablaba Ausubel, considerando también que para llegar a la motivación se necesita del aprendizaje experimental y activo, ya que mejora los procesos de asociación y recuerdo. Porque realmente cuando el contenido de la clase se vuelve interesante para el alumno, se obtiene la atención de éste.

Una manera de adquirir la atención de los alumnos y de involucrarlos más en el proceso de aprendizaje es mediante la utilización de affordance en el salón de clases, entiendo al affordance como las características que tiene un objeto (o un entorno) de invitar a una persona a reconocer cómo usarlo dependiendo las posibilidades de acción que haya desarrollados a lo largo de su vida).

Por ejemplo, si lo que se busca en un salón de clases es desarrollar la inteligencia lingüística de los alumnos, un ejemplo de affordance sería colocar un puff al lado del estante de libros, lo que provocaría que los niños y niñas se sientan invitados a sentarse en él a leer. Por otro lado, si lo que se busca es que los alumnos desarrollen la inteligencia quinestésica, se podría acomodar el salón de clases de tal manera que los alumnos tengan que utilizar su cuerpo para desplazarse por la clase mediante dinámicas elaboradas por el educador. Es importante tomar en cuenta el affordance en el aprendizaje significativo, ya que para el alumno resulta más fácil crear puentes de conexión entre temas cuando también se involucra un objeto físico.

En cuanto a la situación pandémica que estamos viviendo actualmente, no solamente es posible, sino que también es muy importante tomar en cuenta estos conceptos, ya que todos éstos generan que las y los alumnos pongan atención a la clase, porque no podemos negar que realmente es muy difícil estar tanto tiempo sentado viendo una pantalla sin distraerse y dejar de prestar atención, pues llega un punto en donde la clase puede volverse unidireccional y los alumnos dejan de sentirse parte de la clase. Por esto, como se mencionó anteriormente, al tomar en cuenta estos conceptos les estamos asegurando a los alumnos que ellos son responsables de su proceso de aprendizaje y les estamos brindando la oportunidad que desarrollen un aprendizaje significativo. Sin mencionar que también de esta manera estamos involucrando su educación socioemocional, pues es muy importante tomar en cuenta que cada persona reaccionó de una manera diferente ante la situación actual, y al final de todo también es difícil aceptar que ahora la realidad es ver a tus compañeros y maestros de la cintura para arriba. Pero al incluir la metacognición, estamos propiciando a que los alumnos también se den cuenta de qué es lo que les funciona y lo que no dentro de la educación a distancia y en sus vidas día a día en la realidad del COVID 19.

Respecto al cómo incluir estos conceptos en la educación a distancia, puede ser mediante clases asincrónicas en las que el alumno tenga que experimentar con elementos de su entorno, así como también se podría asignar un proyecto colaborativo dentro del cual el maestro se asegure de que a la hora de asignar los equipos se encuentre una variación de alumnos en cuanto a sus inteligencias y tengan que trabajar de manera colaborativa, utilizando sus fortalezas para completar el proyecto. Todo esto mientras se saca provecho del affordance de la tecnología, pues aunque tiene sus aspectos negativos, también tiene muchísimos aspectos positivos, como lo son la facilidad para elaborar vídeos y presentaciones de manera simultánea, así como un sinfín de sitios que pueden ayudarnos a entender mejor el tema y hasta ser partícipes en el proceso.

En conclusión, durante la historia del ser humano se han desarrollado millones de teorías educativas, y muchas veces al estudiarlas solemos pensar que cada una tiene un enfoque diferente, mas realmente se pueden generar puentes de conexión entre cada una, y al hacerlo podemos encontrar la forma en que trabajen de manera colaborativa, de manera que se logre desarrollar en el alumno un aprendizaje aún más significativo, el cual lo vuelve un individuo crítico y le permite actuar en pro de una mejor realidad, pues una vez más, los niños son el futuro de nuestra civilización, y es la educación quien determinará hacia dónde se van a dirigir. Y mediante la aplicación de teorías como las inteligencias múltiples se logra educar a los alumnos durante y para su desarrollo, de manera que se logren desarrollar en todas las áreas.

Incluyendo dentro de estas nuevos escenarios que ayuden a los alumnos a reforzar sus talentos y su creatividad, encargándose que siempre exista una relación entre todos los conocimientos que se van adquiriendo. Así podremos llegar todos juntos a un futuro mejor.


Luisel V. Rodríguez C.. (2014). METODOLOGÍAS DE ENSEÑANZA PARA UN APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO DE LA HISTOLOGÍA. Revista Digital, Univeristaria, 15, 3-7.

Elvia Garduño Teliz y Alma Salgado Ramírez. (2020).
Experiencias tecnopedagógicas en la gestión de cursos en línea durante la COVID-19. 2-12-2020, de Trans digital_ revista científica Sitio web: https://www.revistatransdigital. org/index.php/transdigital/article/view/41
Apuntes de las clases de la materia Teorías de la educación, impartida por Ximena González.

Hoy, más que nunca: razón + emoción para un mundo mejor

Actualmente nos encontramos en una crisis planetaria que vulnera tanto nuestra vida como la de todos los seres en la tierra. Los sistemas ecológicos, sociales, ambientales, institucionales y económicos se encuentran en un punto de inflexión crítico para la trayectoria de la especie humana. Hoy en día estas crisis se manifiestan entre escalas, en diversos ámbitos y niveles, cada vez impactando más dimensiones de la realidad y visibilizando imperativamente la necesidad de un cambio radical hacia un mejor planeta.

Como consecuencia social inmediata de estas problemáticas en proliferación, hay un aumento en la incertidumbre, crece el miedo, la ansiedad, la impotencia, y frustración junto con falta de esperanza que causa más reacciones negativas que acciones positivas para superar estas problemáticas, tanto de manera personal como colectiva.

Se podría decir que como humanidad, paralelamente al mundo natural, nos encontramos en crisis por la interrelación inherente que tenemos hacia él.

No solamente nuestros sistemas antropocéntricos de producción y consumo se están volviendo insostenibles y frágiles, sino también nuestros modos de sentir, convivir, compartir, expresar y tomar acción están siendo severamente afectados por nuevas emergencias sumamente abrumadoras que agravan las crisis preexistentes.

Debido a la globalización, tenemos acceso a contemplar fenómenos socioambientales devastadores fuera de nuestro alcance geográfico. Por otro lado, las brechas de desigualdad aumentan cada vez más causando estrés, presenciamos la destrucción del medio ambiente con impotencia, vivimos en pandemia sin poder convivir, prevalecen condiciones de inseguridad, violencia e injusticia social.

Todo esto complejiza súbitamente las relaciones y las características en que el mundo funciona arrojando nuevos retos que obstaculizan la supervivencia y demandan nuevas lógicas de operación, sistemas, áreas de conocimiento, modos de pensamiento y nuevas inteligencias, entre ellas la emocional.

El cambio más profundo para un mundo mejor empieza mediante la educación. Sin embargo, los modelos actuales de escolarización parten de estructuras y contenidos desarrollados en siglos pasados que no atienden las necesidades de la era actual en constante cambio. La obsolescencia del sistema tradicional es caracterizada principalmente por la fragmentación del conocimiento en disciplinas y la sobrevaloración de la razón sobre la emoción.

Actualmente, las crisis planetarias (ambientales y sociales) visibilizan cada vez más la necesidad de impartir una educación interdisciplinaria y paralelamente el desarrollo de la inteligencia emocional. Esto conlleva la práctica tanto de la inteligencia racional como emocional, ya que ambas actúan simultáneamente en la toma de decisiones y la colaboración entre agentes de diversas disciplinas y saberes que pueden partir de otras lógicas diferentes a la occidental hegemónica (algunas apelando a lo emocional o lo espiritual u otro orden).

Hoy en día, la academia no solamente debería instruir a los estudiantes con conocimientos relevantes para el futuro laboral, sino con herramientas cognitivas valiosas que ejerciten y fortalezcan la mente (como lo es el pensamiento sistémico e interdisciplinario) para tomar acción en los retos de la vida, y herramientas interpersonales e intrapersonales de gestión emocional (como la meditación, automonitoreo, expresión emocional, etc.) Para tener una reacción responsable y consciente frente a la realidad.

La racionalidad y emocionalidad son elementos fundamentales para enfrentar los retos y crisis que surjan en el futuro. Dejar de dicotomizar ambas esferas y valorar y adoptar a la emocionalidad dentro de la currícula, podría traer un bienestar holístico tanto en docentes como estudiantes: el vínculo dentro de la comunidad de aprendizaje se fortalecería, habría más compromiso en el aprendizaje (al haber una relación tanto académica como emocional), se priorizaría la salud mental, podrían reducirse niveles de estrés, habría un acompañamiento colectivo en situaciones difíciles (como esta pandemia), se promovería el compañerismo en vez de la competencia y podrían mejorar las vías de comunicación entre estudiantes y autoridades.

Entre las herramientas y temas que como estudiante personalmente considero más pertinentes en la realidad actual están las siguientes:

INTRAPERSONALES (PARA EL BIENESTAR PERSONAL): autocuidado y amor propio, el desgaste mental, emocional y /o físico (también llamado burnout), ansiedad de alto funcionamiento, descanso radical, inteligencia y resiliencia emocional, la procrastinación, solastalgia (estrés y angustia existencial por la emergencia climática).

INTERPERSONALES (PARA EL BIENESTAR COLECTIVO): la escucha activa, el enfrentamiento a la incertidumbre, la empatía, la desensibilización, ansiedad y depresión colectiva, herramientas para crisis y situaciones de desastre, resiliencia e inteligencia emocional comunitaria, fomentar espacios de colaboración en vez de competencia, crear espacios de expresión y sensibilización.

La importancia de tales temas dentro de la currícula trasciende el ámbito académico y permea la calidad del tejido social y el área personal. Es en la cotidianidad –involucrando espacios sociales, personales y ambientales– donde se concreta la intencionalidad de los programas educativos. Por esta razón, abordar los temas correspondientes para la formación de una inteligencia emocional tiene una relación directa con la construcción de un mundo mejor desde el bienestar social.

Es importante reconocer que cada vez más la salud mental es un tema relevante por la naturaleza compleja de la actualidad. Dejar de dualizar a la razón contra la emoción, sino asimilar que ambas operan en todos los espacios de la realidad es uno de los primeros pasos que tenemos que dar como sociedad para realmente cambiar desde la educación nuestros modos de convivencia e internalización de la vida diaria. Mientras continúen las crisis planetarias, desarrollar habilidades y herramientas de pensamiento y de emoción será fundamental para encontrar el bienestar en momentos difíciles y enfrentar la complejidad de fenómenos emergentes.

¿Cómo se vive el arte en distintas carreras? Relaciones Internacionales

Me choca este lado del arte super elitista y caro que ni siquiera realmente tiene un fondo, que son productos que la gente vende y compra solamente porque lo hizo cierta persona. El arte que me gusta es aquella que haga crítica a su contexto, que haya nacido en una causa que moviera al artista.

En el área de relaciones internacionales, el arte está presente principalmente como objeto de estudio, de igual manera hay ramas enormes de relaciones internacionales que se dedican a la cultura y a la diplomacia cultural, lo cual se relaciona directamente con el arte.

Nos comparte que en sus clases no siempre está presente el lado artístico y creativo de las personas, pues los procesos de enseñanza y aprendizaje que lideran los docentes no cuentan con una estructura libre que fomente esta área del ser humano. A pesar de ello, Frida comenta que una vez tuvo una clase que se llamaba técnicas de negociación. Ahí veíamos temas de construcción de paz y pensábamos cómo utilizar nuestras habilidades artísticas, teníamos muchos ejercicios para desarrollar la creatividad porque en contextos de conflicto muy complejos, el profesor nos comentaba que, la creatividad es muy importante para poder pensar fuera de la caja y que se nos ocurran cosas que a nadie se le habían ocurrido para poder resolver estos conflictos tan complicados.

A Frida le gusta dibujar, procura darse tiempo y espacio para sentarse frente a la hoja en blanco y ponerse a crear; cuando lleva tiempo sin hacerlo le cuesta trabajo iniciar, pero cuando agarra impulso le es más fácil dejarse llevar por su imaginación.

Dibuja a lápiz desde toda la vida y lo ha hecho de forma más estudiada desde los 14 años, fue entonces cuando comenzó a adentrarse en el mundo de la ilustración digital. Ahora además de dibujar en papel y de forma digital, también borda desde inicios de la pandemia por Covid-1.

Conoce a Frida y a su lado artístico en su página de Instagram.
@efe.nettel

La educación emocional como testigo del cambio

La educación socioemocional está cada vez más presente en los programas educativos de méxico y todo el mundo, uno de los principales impulsores para ello fue la pandemia por COVID-19, la cual ha demandado adaptaciones necesarias para nuestra vida personal y educativa.

Es aquí cuando nos preguntamos ¿Cuántos cambios hemos tenido como sociedad a lo largo de la historia? Incontables, sería mi respuesta. Hablamos de nuevas tecnologías, avances científicos y la creación de herramientas que hacen más sencilla la vida humana. Al ser testigos de dichos cambios, debemos ser conscientes de que nuestra parte humana y emocional serán siempre parte de nosotros sin importar cuántas máquinas y robots nos rodeen; debido a esto las prácticas de interacción social deben ser constantemente cuestionadas y deconstruidas, colocándose como un pilar dentro de los temas educativos, e integrándose en prácticas y programas, los cuales tengan un impacto en el presente y porvenir.

No debemos olvidar que se trata de formar a los actuales y futuros ciudadanos lo cual es, en definitiva una tarea que por muy difícil que parezca, no se debe dejar de lado. Uno de los retos más grandes que ha tenido la educación en todo el mundo es mudarse de las aulas a los ordenadores, pero debemos recordar que todo reto viene acompañado de un aprendizaje, experiencia y por ende crecimiento. Dentro del ámbito educativo, podríamos considerar al 2020 y 2021 como “la revolución que el mundo necesitaba”.

Me llena de esperanza que cada vez más profesionales de la educación y estudiantes sean conscientes de que en cada proceso educativo se involucra una parte emocional, misma que no desaparece al llegar a clase y vuelve a su lugar al finalizar. Hoy más que nunca es momento de incorporar nuevas estrategias socioemocionales, pues como ya se había mencionado anteriormente, no somos robots y por ello debemos añadir a todos los ámbitos de nuestra vida el lenguaje emocional que muchas veces hemos abandonado no solo en el aspecto educativo, sino también laboral, familiar y demás.

Desde mi perspectiva como estudiante de la licenciatura en pedagogía, puedo afirmar que una de mis metas en la vida y práctica profesional es convertir a la escuela como tradicionalmente la conocemos en un lugar mejor para los estudiantes, es decir, un lugar de bienestar donde se sientan seguros de mostrar quienes son para dar lo mejor de sí y posteriormente aportar al crecimiento personal de aquellos que les rodean, pues como decía uno de mis profesores: “Es lo diferente lo que te hace genial”.

Referirnos a la implementación de nuevas herramientas en la educación no sólo incluye a los y las estudiantes, pues los educadores tienen el papel clave en estos procesos y por ello también deben ser capacitados e inducidos a estos nuevos procesos de enseñanza-aprendizaje. Su bienestar también es de suma importancia porque esto se traducirá en un ambiente con menos estrés, y más satisfacción que eventualmente generará más confianza, seguridad y empoderamiento en las aulas.

Definitivamente incorporar estrategias de esta índole no será una tarea sencilla,
mucho menos rápida en el sistema educativo mexicano. Requiere esfuerzo de educadores, estudiantes, padres y tutores, así como demás miembros de la sociedad mexicana e internacional. Esta misma pude ayudar a formar seres humanos más conscientes tanto de sus emociones como de su entorno, donde a través de escuela se puedan adquirir sustentos que en un futuro podrán verse reflejadas en prácticas más justas, solidarias y respetuosas entre cada uno de los miembros de las comunidades, no sólo en México, sino en todo el mundo.

Mi fin es intentar dejar el mundo un poco mejor de como lo encontré y considero que la educación es el mejor medio para lograrlo.

La valentía del compromiso

Pedagogía, la carrera que está tan envuelta en la misoginia de la sociedad que solamente uno o dos hombres al año se atreven a estudiarla. La que, según algunos, prepara para la maternidad y a su vez, si se decide trabajar, tiene muchísimas ventajas “ay, qué bonito, vas a tener las tardes libres para atender a tus hijos ¡y sus mismas vacaciones!”; o, según otros, es una carrera fácil, que al compararla con ingenierías o medicina, no le llega ni a los talones. Siempre que preguntan por la carrera que estudio, encuentro decepción cuando escuchan la respuesta.

Cuando tomé la decisión de entrar a Pedagogía, aunque sabía que era mi vocación, tenía miedo. Al parecer, no importaba lo que quisiera hacer de mi carrera, solamente lo que la comunidad dijera que podía hacer con ella. Llevo dos años y medio estudiando los fenómenos educativos y me atrevo a decir que no es tarea de la caricatura femenina de la sociedad mexicana, es tarea de la gente valiente, comprometida, resiliente, y sobre todo, emocionalmente inteligente.

La valentía, como yo la concibo, significa atreverse a hacer lo correcto aunque cada centímetro del cuerpo diga lo contrario. La pedagogía es del valiente porque, en un mundo en donde la humanidad es opcional, en donde se premia el fin y se ignoran los medios, las y los pedagogos se atreven a usar los recursos correctos para el fin correcto: construir un mundo más compasivo, justo y pacífico.

El compromiso de la pedagoga no tiene que ver únicamente con la construcción de un mundo mejor, sino también en la construcción de mejores personas. Es por esto que tener en cuenta el contexto, como nos dicen en todas las materias, sí es importante, pero más importante aún es tener en cuenta que cada cabeza es un mundo.

Nuestro compromiso como pedagogas y pedagogos está en enseñar que el medio es el importante, el que realmente construye conductas, habilidades y mundos mejores. Debemos pensar siempre a largo plazo; educar no es para el impaciente, ni para el que toma el camino fácil.

La pedagoga, eternamente comprometida con el mundo y con el servicio al otro, debe ser, por su propio bien, inteligente emocionalmente, pues esto es el puente entre la valentía y el compromiso social.

Debemos conocer nuestras emociones y a nosotras mismas al derecho y al revés, debemos saber cuándo escuchar a la intuición y cuándo escuchar a la experiencia. Pero sobre todo, debemos ser empáticas en todo momento: esto nos permitirá conectar con el otro y construir un plan educativo que realmente sirva a la comunidad y a los individuos.

Situándonos en el mundo ya descrito, al mismo que no le conviene cambiar paradigmas, las pedagogas y pedagogos nos vamos a enfrentar con obstáculos que rompan el cuerpo y el alma; momentos de tal desesperación que la urgencia por renunciar será la decisión más inteligente. Ahí entra la resiliencia; en esos momentos, nos sostendremos en un mundo en donde cada uno dé lo mejor de sí, honraremos nuestra valentía por perseverar en la construcción de un mundo en donde quepan todas las personas y agradeceremos a nuestro carácter; porque iremos en contra del mundo, pero a su servicio.

La pedagogía será feminista o no será

Mujer educadora, mujer pedagoga, mujer maestra, mujer. Esto es para ti.
“Michelle, no te enojes tanto por lo que pasa ahorita, el cambio pasa poco a poco, piensa que como futura pedagoga tienes todo para cambiar el futuro”.

Yo, platicando con “n” número de personas cuando en la reunión que sea, por alguna razón, mi enojo por nuestro país sale a la luz.

Hoy quiero romper con una visión que me acompañó por muchos años y que probablemente sería un discurso problemático para todas las personas que fueron parte de mi propio proceso escolar: la concepción de la escuela siendo la fuente de la única verdad ya no se sostiene. Hoy, para mí, la función de la educación es formar personas que sean capaces de pensar y crear por sí misma. Lo demás son lujos. Las instituciones educativas ya no son el espacio para transmitir conocimientos, por el contrario, tienen la responsabilidad de deconstruirlos.

Si me preguntan, hoy puedo afirmar que mis dos pasiones en la vida son la educación y el feminismo, ambas como agentes de cambio social. Para poder entender de qué manera encuentro el sentido a esta unión, quiero plantear lo siguiente: Toda persona que esté en un proceso educativo, formal o no formal, tendrá que transitar por los brazos de la sociedad, por sus normas, por sus reglas, por sus grupos, por sus leyes, por su injusticia, por su inequidad, por su poder, por su machismo. Los y las educadoras somos únicamente el medio para que este camino esté lleno de reflexión, tolerancia y construcción. Sin embargo, es momento de dejar de pretender que la escolarización debe ayudar a prepararte para el momento de la verdad allá afuera, y mejor, impulsar a los niños y las niñas a ser quienes lideren el cambio.

Cualquier pensamiento, ideología, acción, activismo, aula, sesión de clase, tiene que empezar a hablar y hacer desde el feminismo interseccional. Y el papel de la educación es poner el tema sobre la mesa, contar la historia, entender las guerras y las fronteras, crear narrativas, leer textos, ver testimonios, entender la ética y las matemáticas, jugar futbol en la clase de educación física, analizar las leyes y las banderas; pero ahora desde la voz de las mujeres que muchas veces tuvieron que ser protagonistas en silencio. Esta ya no es una visión revolucionaria, es la única opción viable. Pero no en el futuro, el futuro ya llegará y nos pondrá sus propios retos, hoy, el presente es cambiar el discurso habitual. La formación docente tiene que incluir formación feminista y con perspectiva de género. Necesitamos educadoras en el campo que sean las agentes de todas las que están en otras batallas.

Este texto pretende ser para todo aquél que se dedique a la educación y que conscientemente se considere responsable de lo que dice y hace pues sabe que alguien lo está observando. Pero en especial para nosotras, las mujeres a las que siempre se nos ha dicho que la educación de los demás es nuestro papel en la sociedad, pero a la hora de la verdad, nadie nos escucha. Para todas las autoras que no leí y no escuché en mis clases como fuentes de las grandes teorías pedagógicas, a pesar de estar en un salón rodeado de 21 mujeres más. Para aquella cuyas ideas no fueron reconocidas y tuvo que donar su pluma.

Ahora tengo claro que la unión entre mis dos pasiones en mi vida soy yo, son mis compañeras, mis maestras, mis amigas, mi mamá, mis cuñadas, todas las mujeres que están a mi lado luchando, hablando, cuestionando, formando y educando a otras, pero ahora de manera consciente y libre.

“Cualquier pensamiento, ideología, acción, activismo, aula, sesión de clase, tiene que empezar a hablar y hacer desde el feminismo interseccional”