El momento que las voces habían estado esperando
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Museo comunitario como diálogo educativo y cultural

LAS SIGUIENTES LÍNEAS BUSCAN A INVITAR A DESCUBRIR AQUELLOS ESPACIOS DE LA VIDA COLECTIVA, DE LOS PUEBLOS, DE ESPACIOS RICOS EN DIVERSIDAD CULTURAL, CON ALTO POTENCIAL DIALÓGICO Y EDUCATIVO ENTRE SUS AGENTES, SE TRATA DE LOS MUSEOS COMUNITARIOS EN MÉXICO.

El desarrollo comunitario es también una acción educativa propia de la pedagogía, “puesto que busca  modificar actitudes y prácticas que se resisten al mejoramiento social y económico”. La relación con  el concepto de museo es que éste es en sí mismo un espacio social y no un centro de extensión de la  escuela. 

De acuerdo con el Consejo Internacional de Museos, de la Organización de las Naciones Unidas para  la Educación, la Ciencia y la Cultura (ICOM-UNESCO), el museo es “una institución permanente, sin  fines de lucro, al servicio de la sociedad y su desarrollo, abierta al público, que realiza investigaciones  concernientes a los testimonios materiales del hombre y su entorno, los adquiere, los conserva, los  comunica y principalmente los exhibe con fines de estudio, educación y deleite”. 

Existe diversidad de literatura que plantea la experiencia museística como un proceso de aprendizaje significativo. El potencial educativo que brindan los museos puede maximizarse si se utilizan más elementos posibles: inteligencias, aprendizajes, niveles cognitivos, sentimientos, aspectos sociales; la apuesta es que los visitantes de museos realicen conexiones únicas en los mismos.

El concepto de museo ha cambiado conforme la historia de la humanidad (Ver Diagrama 1). A principios del siglo XX la creación de museos sobre temáticas específicas empezó a proliferar, y con ello su tipología se amplió. De acuerdo con su especificidad existen propuestas en arqueología, numismática, conmemorativos, tecnológicos, biográficos, de un monumento, del ejército, históricos, de arte, científicos, entre otros.

Clasificación de museos de acuerdo con su generación

De acuerdo con el Programa Nacional de Museos Comunitarios (PNMC), impulsado por la Unidad  de Desarrollo Social, Educación y Cultura de la Organización de los Estados Americanos (UDSEC OEA), el museo comunitario además de ser recinto que alberga objetos del pasado, representa la  posibilidad para las personas integrantes de la comunidad de:

  • Aparecer ante los otros como sujetos con historia,
  • Ser generadores y portadores de cultura,
  • Concebirse como sujetos que han participado en el curso de los acontecimientos locales o regionales.

El proceso de creación del museo es también un proceso colectivo de reflexión, de  adquisición de una idea de continuidad y transformación. Se trata de proyectos sociales,  promovidos, creados y dirigidos por la comunidad organizada, de ahí que ninguna institución  o entidad externa a las comunidades es la que crea estos museos.

“El museo comunitario es la vida de un pueblo donde dejamos plasmado nuestro pasado y  así; dejar huella a las futuras generaciones […] es un espacio donde la comunidad realiza  acciones de adquisición, resguardo, investigación, conservación, catalogación, exhibición y  divulgación de su patrimonio cultural y natural, para rescatar y proyectar nuestra identidad  fortaleciendo el conocimiento de su proceso histórico a través del tiempo y del espacio.”

En 2011 el Sistema de Información Cultural (SIC)4 del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA), señaló que, de 1400 museos en México, el 50% son comunitarios. En el “Manual para la creación y desarrollo de Museos Comunitarios”, se proponen cuatro objetivos del museo comunitario:

“Los museos comunitarios han fundado un modelo de incorporación activa de las comunidades en las tareas de investigación, conservación y difusión de su propio patrimonio cultural […] la inauguración de un recinto cultural de este tipo constituye la cristalización de un proceso paulatino de relación de la colectividad con el conocimiento y el manejo de su patrimonio, que resulta de una extraordinaria riqueza tanto organizativa como educativa […] el acento está puesto en la capacidad de responder a las necesidades de conocimiento colectivas.”

PARA FINALIZAR 

Un museo vivo está íntimamente relacionado con su  comunidad. Ana Gabriela Bedolla nos señala que  “requerimos del establecimiento de espacios para un  diálogo respetuoso entre dos maneras de concebir la tarea  educativo-cultural […] el museo comunitario puede ser  el escenario adecuado para iniciar ese diálogo capaz de  contribuir al enriquecimiento mutuo de las preguntas y los  saberes que se consideran dignos de ser conservados y,  consecuentemente, transmitidos”.  

Es necesario pensar en espacios vitales y útiles alternos a lo  escolarizado o a nuestra idea de escuela, así como reconocer  que los museos comunitarios son también medios de acción  pedagógica, que merecen ser investigados en conjunto con  las aportaciones que todo museo brinda a la sociedad, ya  que son lugares abiertos a diversidad de poblaciones.

  • ALDEROQUI, Silvia. Museos y escuelas: socios para educar. Argentina: Paidós, 2006, 352 p.  
  •  La educación en los museos: de los objetos a los visitantes. Argentina: Paidós, 2011, 272 p.  
  • ANDER-EGG, Ezequiel. Metodología y práctica de la animación sociocultural. Madrid: CCS, 2000, 431 p.  
  • BELLIDO Gant, Ma. Luisa. Arte, Museos y nuevas tecnologías. España, Trea, 2001, 342 pp.  
  • CASTILLO, Americo. El Museo en escena: política y cultura en América Latina. Argentina: Paidós, 2010, 264 p.  HOOPER-GREENHILL, Elian. The Educational Role of de Museum. London, Routledge, 1996, 340 pp.  
  • KOTLER, Neil y Philip Kotler. Estrategias y Marketing de Museos, Barcelona, Ariel, 2001, 448 pp.  
  • LEON, Aurora. El Museo. Teoría, praxis y utopía. 5ª ed., Madrid, Cuadernos Arte Cátedra, 1990, 378 pp.  
  • LÓPEZ Ruiz, Francisco. (ed.) Museos y educación. México: Universidad Iberoamericana A. C. 2012, 198 p.  LORD, Barry. Manual de Gestión de Museos. España: Ariel, 2010, 256 p.  
  • MARÍN Ibañez, Ricardo y Ma. Gloria Pérez Serrano (Eds.) Investigación en animación sociocultural. Madrid: UNED, 1990, 497 p.  MORALES Lersch, Teresa. Pasos para crear un museo comunitario. México: CONACULTA, DGCP; INAH, 1994, 129 p.  RICO Mansard, Luisa Fernanda (Coord.) Aportaciones a la museología mexicana. México: DGDC-UNAM, 2011, 227 p.  ROUSTAN Goldstein, Eidelman. El Museo y sus públicos: el visitante tiene la palabra. Argentina: Ariel, 2014, 352 p.  SARRATE Capdevila Ma. Luisa y Ma. Ángeles Hernado Sanz (Coords.) Intervención en pedagogía social. Espacios y metodologías. España:  Narcea-UNED, 2009, 172 p. 
  • REFERENCIAS ELECTRÓNICAS 
  • CONACULTA. Encuesta Nacional de hábitos, prácticas y consumo culturales. 2010. En línea: http://www.conaculta.gob.mx/encuesta_nacional/ (Consulta: marzo 2023)  
  • BEDOLLA Giles, Ana Graciela. “El museo comunitario en México”. En línea http://www.mexicodesconocido.com.mx/el-museo-comunita rio-en-mexico.html (Consulta: marzo 2023)  
  • LEÓN Alanís, Ricardo. “Vasco de Quiroga y la utopía de Tomás Moro”. Instituto de Investigaciones Históricas. Universidad Michoacana. En  línea: http://dieumsnh.qfb.umich.mx/vasco_de_quiroga_y_la_utopia_de_tomas_moro.htm (Consulta: marzo 2023)  MORALES Teresa, Cuauhtémoc Camarena, et al. Manual para la creación y desarrollo de Museos Comunitarios. MuseosComunitarios.org.  En línea: http://mediacionartistica.files.wordpress.com/2014/02/manual-para-la-creacion-y-desarrollo-de-museos-comunitarios.pdf  (Consulta: marzo 2023)  
  • MELVILLE, Georgia. Museografía con una comunidad transnacional. Alteridadesvol.19no.37 Méxicoene./jun.2009. En línea: http://www. scielo.org.mx/pdf/alte/v19n37/v19n37a5.pdf (Consulta: marzo 2023)  
  • Museo Regional Comunitario Cuitlahuac. 2002. En línea: http://www.cuitlahuac.org/c/sec_2.htm (Consulta: marzo 2023)  RODRÍGUEZ Sedano Alfredo y María Ángeles Sotés Elizalde. “integración, familia y solidaridad: vías de intervención en pedagogía social”,  2008, En línea: http://www.redalyc.org/pdf/834/83411209.pdf (Consulta: marzo 2023)  
  • SIC-CONACULTA. En línea: http://sic.conaculta.gob.mx/ (Consulta: marzo 2023)

Diez ideas para cambiar la escuela

Aquellas personas que decidimos dedicarnos a la educación tenemos la convicción de que ésta no solo es esencial para el desarrollo humano, sino también es un poderoso motor de cambio. El doctor Juan Carlos Yáñez no parece ser la excepción de esto, y a partir de su inconformidad con la escuela propone 10 ideas para cambiarla; cambiar entendido como “el proceso que emerge del interior de los centros escolares, a partir del trabajo colectivo, para modificar el estado de cosas, corregir defectos y problemas o transitar a un estado superior de performance.” El libro 10 ideas para cambiar la escuela pretende hablarle a profesorxs y autoridades escolares que se asumen como actores de cambio, para producir una mejora de la experiencia educativa. Si bien el libro fue escrito en un marco postpandemia, las propuestas del autor son aplicables en cualquier contexto.

  1. La primera idea es más escuela, menos aula. El aula entendida como cuatro paredes, rígidas y estrictas, en las cuales se fragmentan los aprendizajes (hay un aula de español, una de historia y otra de geografía) y donde se lleva a cabo una instrucción vertical (lx docente es más que lx alumnx) y antipática. A esa situación, la propuesta es ampliar la práctica pedagógica a todos sus espacios y actores. Yáñez, a su vez, menciona que los centros escolares deberían de ser colectivos organizados, pequeñas repúblicas, donde se ejerza la ciudadanía responsablemente y vele por el bien común. Para esto, lxs docentes deben ser personas tolerantes, respetuosas, democráticas y abiertas, pues ellxs modelan el ejemplo.
  2. La segunda idea que nos plantea el profesor Juan Carlos es la de más estudiante, menos alumno. Para entender a qué se refiere habrá que definir qué implica ser alumnx y ser estudiante. Se es alumnx cuando te inscribes a una escuela, lo cual es una condición puramente administrativa donde el actuar es pasivo e inercial. Mientras que ser estudiante implica un compromiso interno, una posición pedagógica existencial, donde eres activo en tu aprendizaje. En un salón de clases puede haber tanto alumnxs como estudiantes y una manera que propone el autor para lidiar con esto es, desde un punto de comprensión y apertura (sin prejuicios) entender cuáles son los intereses de los estudiantes y buscar cómo hacerlos coincidir con los intereses del currículum, para así llevarles al punto de arranque deseable. A esto se le llama tarea pedagógica asertiva. La tarea de las personas que están frente a un salón de clases es potenciar a los alumnxs y conocer a los estudiantes para orientarles a ambos.
  3. La siguiente propuesta es más actividad relevante, menos instrucción. Yáñez explica que la institución educativa debe dejar de lado el hacer por hacer, la bulimia de tareas, donde hay un atracón de información durante el estudio para después vomitar todo el conocimiento en el examen, sin hacer una propia digestión y absorción de recursos. Y en su lugar, procurar únicamente las actividades con sentido, promover la interrogación para lograr que lxs estudiantes reflexionen, dialoguen y por ende, aprendan.
  4. Adicionalmente, Juan Carlos afirma que el proceso de enseñanza aprendizaje no está entrelazado en automático, más bien son dos procesos que no necesariamente se proceden. Por esto, en cuarto lugar, propone más aprendizaje, menos enseñanza. Esto no quiere decir que el ejercicio docente se deba anular, sino más bien “aceptar que los docentes explicamos lo que sabemos y enseñamos lo que somos. En consecuencia, debemos explicar menos, enseñar más.” Partiendo de la idea de que la educación tiene un papel crítico en formar al desarrollo intelectual, personal y profesional de los individuos, tiene mucho sentido pensar que lxs mejores docentes logran “influir en las formas pensar, sentir y actuar de los estudiantes”.
  5. La quinta idea para cambiar la escuela se refiera a ser más profesor, más persona. Para desarrollar esta idea y haciendo referencia al libro Profesores: vidas nuevas, verdades antiguas. Una influencia decisiva en las vidas de los alumnos, el autor menciona dos axiomas “la calidad de las escuelas es, en gran medida, la de sus profesores” y “en todas las escuelas hay buenos docentes, pero sólo las buenas escuelas tienen la capacidad de retenerlos, estimularlos y obtener lo mejor de cada uno”. Tomando esto como referencia, se reconoce la gran importancia de reconocer que lxs docentes son personas con fortalezas y fragilidades, lo cual vuelve esencial conocer y estudiar al personal docente para comprenderles y potenciarles. Por esto, las escuelas deben ofrecer condiciones para el desarrollo de cada una de las personas que forman la plantilla docente al atender sus necesidades específicas.
  6. El siguiente planteamiento es escuchar más, hablar menos. “La educación es un proceso profundamente humano de escuchas mutuas”. De entrada, lxs profesionales de la educación debemos ser empáticos y humildes, debemos aprender a escuchar, no solo oír, también entender y sentir a lxs estudiantes. Comprender que no solo son asistentes de un espectáculo, que tienen cosas que decir. Tenemos que acordarnos que “nadie lo sabe todo y nadie lo ignora todo”, creando espacios de diálogo y discusión el aprendizaje se vuelve parte de la ecuación.
  7. Como séptima idea, Yáñez propone más comunicación. El autor menciona que la comunicación es el torrente sanguíneo de los procesos de enseñanza y aprendizaje, incluso afirma que la educación es un acto de comunicación. Por eso, necesita los atributos principales de la comunicación: claridad, concisión y precisión. Ahora, no se refiere a una comunicación de un solo sentido, sino doble, donde el emisor y el receptor cambian posiciones constantemente. La pedagogía de la pregunta de Freire ilustra esta idea muy bien, pues es dialógica y multilateral, o sea las preguntas van de docentes a estudiantes y viceversa; y a veces utiliza la mayéutica socrática. Estas características son importantes por varias razones: nos educamos en comunidad, es decir que aprendemos de los demás y para eso es indispensable la comunicación; también porque al incitar a los estudiantes a expresar sus ideas se vuelven activos en su aprendizaje y fomenta el pensamiento crítico y la creatividad; finalmente, crear espacios donde todos tengan voz es un principio democrático y forma en valores.
  8. Más y mejor pedagogía, tecnología con sentido es el título de la octava idea para cambiar la escuela. Como ya se mencionó, una de las motivaciones de este libro fueron la evidencia de problemas en la escuela durante la pandemia. Si bien el programa Aprende en casa fue una respuesta insuficiente ante las adversidades, dio cuenta de caminos y desaciertos. Juan Carlos menciona que “La tecnología siempre es un medio. Como tal, responde al fin para el cual se le utiliza. Si el fin es incierto o desacertado, no podrá alcanzarlo. Las herramientas tienen esa condición dual o multifuncional, pero no vida propia” (2022, p.38). Lo que quiere decir el autor con este punto, es que la tecnología es simplemente una herramienta, muy útil y muy dañina al mismo tiempo, y solo juega un papel secundario en el cambio profundo que se requiere para la escuela. Para utilizarla, es imperante un proyecto educativo.
  9. La novena propuesta del autor se me hace una de las más relevantes. Como estudiante de pedagogía, es común que mis amistades se acerquen a mí para quejarse sobre las prácticas de sus docentes y una de las quejas más comunes son las maneras de evaluar. Es muy común que lxs profesorxs realicen “evaluaciones” por exigencia, únicamente para poner una calificación. Realmente, se evalúa poco y mal, por lo tanto comprendemos menos y cambiamos poco. Por esto la relevancia de la más evaluación, menos examinación. La evaluación es un elemento esencial de la pedagogía, pero es un proceso de diálogo, comprensión y mejora, el puente entre la enseñanza y el aprendizaje. La evaluación debe ser formativa, no únicamente sumativa. Es decir, el error no debe ser castigado, sino comprendido, es fuente de análisis y representa una oportunidad para aprender. Aunado a esto, y una de las cosas que más rescato del capítulo es que el autor afirma que la docencia debe ser intelectualmente exigente, profundamente ética, emocionalmente apasionante y paciente.
  10. Por último, más academia, menos burocracia. En este capítulo el autor no pretende desdeñar la importancia del control y el rendimiento de cuentas, simplemente resalta que se debe imponer responsabilidad sin el autoritarismo de las oficinas centrales. Menciona que la docencia debe de ocurrir en territorios de libertad, imaginación y confianza, que el mapa no sustituya al territorio.

CONCLUSIÓN

Después de estas diez grandes lecciones, a manera de despedida y con una visión esperanzadora, Juan Carlos Yáñez nos recuerda que las escuelas no pueden enseñar si no aprenden y hace una invitación a lxs profesorx: “resistan, reinvéntense, dialoguen, aprendan juntos, trabajen juntos, procuren los cambios juntos” (2022, p.47). a nosotrxs, lxs profesionales de la educación, nos corresponde hacer los cambios necesarios en las escuelas, desde la primera fila, para que la educación cumpla con su profundo sentido.